Graznar a Estigia The Brinepit of Eternity

One comment

The Brinepit of EternityAlza su rostro entre la penumbra Graznar a Estigia exponiendo facciones que delatan la herencia crepuscular de Burzum.  Mas aunque las notamos en rasgos particulares en este u otro ángulo, un momento de contemplación nos revela los marcos sobre las que están puestas.  Los largos trazos se extienden, definiendo los contornos decididamente distintos a sus precursores, si bien no se logra adquirir una personalidad única.  Así como en Hvis Lyset Tar Oss vemos la elaboración de una historia con narrativa clara y tangible desarrollarse a lo largo del álbum y a su manera dentro de cada canción como capítulos en él, y en Thy Call podemos apreciar un paisaje como tapiz de rico bordado que mágicamente  se desdobla al nosotros deslizar la vista sobre él, The Brinepit of Eternity (La Poza de Salmuera de la Eternidad) constituye una runa de poder vibrante que muestra una cara e idea de frente la cual encierra distintas experiencias relacionadas.

Dicho signo esotérico se presenta al oyente cuidadosamente desdoblado de distintas maneras, como si el autor tuviese las distintas llaves que descubren sus capas y develan sus caras.  Las cuatro composiciones de The Brinepit of Eternity están basadas sobre motivos musicales cercanos, reflejando en lo musical el concepto.  Las primeras dos exponen las primeras visiones exeáticas como premoniciones del final de una ronda mortal, y se muestran más cercanas entre sí que a las demás.  Sus músicas, la primera una tormenta que conmociona al cielo entero siendo contemplada a través de apacibles ojos, la segunda una fundición y transformación de la imagen natural en sus aspectos ocultos, encaminan a la mente sobre la senda.

El clímax del álbum llega en su tercera pista, la cual musicalmente expresa el desbordar de la tensión de las anteriores dos.  Su ritmo mece, y su movimiento melódico es sencillo, relajándose sobre acordes de los cuales forma parte como nota soprano, mientras su bajo es pausado y potente, emulando así  su conjunción la voz1 del maestro Vikernes.  Entre pausas en la percusión y apagados alaridos sin palabras, se crean espacios que traen, pasada su mitad, un reencauce ligeramente acelerado hacia un breve promontorio.  Emparejando las observaciones con su proyección literaria, comprendemos esto como el nefasto fluir de los negros torrentes que delimitan la burda existencia.  Es este arrullador y acogedor, sin más destino que la desintegración de almas sin despertar, cuyas individualidades pasajeras caerán en el olvido eterno.

Por último tenemos un epílogo cósmico y espiritual en un exhausto pero decidido arrastrar y empujar que en ciertos momentos, como el primer riff principal, recuerda al Graveland de Fudali en sus mejores momentos.  Tanto la palabra como el sonido se vuelve aquí más difícil de racionalizar, y elusivo de presentir, pues recuenta de espacios inmortales de los cuales ecos distorsionados son las únicas pistas recibidas aquí.  Interpretamos esto, entonces, como la razón de  elaborar la composición de una manera más tradicional, volviendo a lo más inteligible, lo más potente, por ende lo más pleno y rico para la mente humana.  El tronar de percusión parecida a los tímpanos de una orquesta clásica le agrega un carácter decisivo y propio de un final elegante como imponente.

La organización en cuatro pistas de mediano tamaño resulta apropiado, satisfactorio y simbólico.  La textura musical permanece uniforme, así como el estilo de sus expresiones que solamente adoptan esta u otra particularidad como requiere la situación.  Los énfasis y cambios son delicados así como sensibles, sin permitir que ningún aspecto se salga fuera de control, mas sin embargo tampoco amarrando al sentimiento y a la expresión.  La presente obra es mínima por elección, y en su austeridad logra una efectividad increíble, sin desperdicio alguno, elaborando el pequeño material básico hasta su límite en arreglos creativos.  No se esparce como neblina delgada sobre una vasta extensión como lo hace Abyssum, ni produce motivos2 que en matemática permutación desenrollen los simplificados planos de laberintos subterráneos bajo una catedral a manos de Horgkomostropus, mas constituye The Brinepit of Eternity una lección en composición metal con una atención al detalle y su significación que es, hasta el momento, única y sin rival en su realización en Centroamérica.

MMXVI Anno Bastardii


1Voz musical, no la voz literal de una persona.

2Motivo musical, “una breve figura melódica o rítmica, de diseño característico, que ocurre una y otra vez en una composición o sección, como elemento unificador.”

1 comments on “Graznar a Estigia The Brinepit of Eternity

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s