Metal subterráneo para centroamericanos – Primera edición

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ejercitoestadositio14_3El género del heavy metal es quizá uno de los más incomprendidos, no sólo por quienes son ajenos a su sentir, pero aun por aquellos devotos que profesan una afición por él.  Nace este a principios de los años setenta con Black Sabbath, que en sus comienzos basaba su estilo sobre un rock pesado y ácido, mas llevaba su realización a un espacio jamás antes explorado por los géneros populares de simple instrumentación.  Se lograba por medio de la guitarra de Iommi inducir trances sobre riffs de frases largas y más interesantes que lo que se oía por ahí entre el rock alocado de la época.  Cuando un Led Zeppelin cantaba sobre picardías sensuales y una que otra referencia esotérica plagiada, Black Sabbath decidió, en su debut oficial, traer al público una escena de horror en sonido sin compromisos.

Si bien la fascinación por el ocultismo del escritor principal de las letras era quizás más pintoresco que profundamente espiritual, al transmitirse símbolos no se puede evitar sino volverse herramienta de quienes los crearon originalmente.  Es por esto que a sabiendas o en ignorancia, mucho de lo que transpira el metal hiede a ocultismo, on inclusive satanismo, en sus formas más crudas y subterráneas.  La mente humana es como un receptor de influencias el cual en la mayoría de las personas se encuentra completamente fuera de su control consciente.  Quien se empapa de una estética musical nacida de la obscuridad, y la logra desarrollar competentemente enfatizando su centro, inevitablemente canalizará las energías y sentimientos correspondientes independientemente de su propio grado de comprensión en lo que concierne a lo espiritual y metafísico.

Reitero mi postura sobre la idea de que la intención consciente poco afecta el poder de los símbolos conceptuales en sí aunque sean usados sin conocer la totalidad de su trasfondo; y que las sucesiones de ondas organizadas producidas y capturadas por la intuición, la cual desconoce a la razón como autoridad, poseen asimismo una conexión intrínseca con algo más elevado.

Excepciones claras son los subgéneros como el glam metal y otros derivados del espíritu orgiástico de Led Zepellin que no comparten la esencia del metal y pertenecen más bien al rock pesado por razón de estética musical y mentalidad artística.  Por otro lado, el sentimiento obscuro que creció por medio de Black Sabbath como un el contar de una historia folclórica (véase ‘The Wizard’ y ‘Beyond the Wall of Sleep’ para un ejemplo claro), se aplicó en lecciones esotéricas en la esfera que origina la cruda mundana violencia en el debut de Metallica y los primeros álbumes de Slayer.

El término correcto para este estilo era speed metal (un desarrollo del NWOBHM con la energía y agresión del hardcore punk), el famoso “thrash metal” sencillamente siendo un término incorrecto nacido a raíz de no poder diferenciarlo del thrash (una evolución del punk que toma técnicas del speed metal, y cuyo nombre no debe llevar el término ‘metal’).  Casi en paralelo surgió un estilo nacido de la misma raíz el cual se regocijaba en el efecto que producía la combinación del ataque y simplicidad de una técnica instrumental punk distorsionada por equipo electrónico.

Veíamos sus inicios en Hellhammer, Venom y el primer Bathory.  Para 1985 teníamos desarrollos en este speed metal diabólico interesantísimos que darían luz más tarde al death y black metal.  Dichas joyas son Bathory The Return…, Possessed Seven Churches y Celtic Frost To Mega Therion.  No podemos decir con certeza que tan conscientes o reales eran los mensajes explícitos para quienes, detrás de estos proyectos, los pronunciaban en palabra y composición. Reitero mi postura sobre la idea de que la intención consciente poco afecta el poder de los símbolos conceptuales en sí aunque sean usados sin conocer la totalidad de su trasfondo; y que las sucesiones de ondas organizadas producidas y capturadas por la intuición, la cual desconoce a la razón como autoridad, poseen asimismo una conexión intrínseca con algo más elevado.

El metal centroamericano no ha sido muy fructífero dadas las condiciones particulares de una pobreza que trasciende lo material.  Sin embargo, existen excepciones a la regla los cuales, quizás como resultado mismo de las dificultades espirituales y culturales, produjeron obras de una calidad artística musical muy por sobre el promedio de obras metal a nivel mundial.  Hay muchos quienes debatirán mi opinión, pero creo poder presentarla de manera que resulte en una experiencia valiosa, tanto para el autor como explorador de ideas, como para el lector que se expone a nuevos puntos de vista.

Es un soldado echado a su suerte en la jungla solamente con sus botas, ropa y un cuchillo de combate.

El primer lugar entre los proyectos centroamericanos lo merece, sin lugar a dudas, Abyssum, de Guatemala, del cual hablaremos por último; le sigue en importancia Horgkomostropus, de Honduras, el cual, si bien no alcanza las alturas espirituales del anterior, muestra un sentido musical y un talento en la composición incipiente de grandioso potencial.  Comenzaremos por mencionar el debut de Delirium, también de Honduras, a manera de ilustrar un importante fenómeno en el metal de la región, del cual su primer obra es destacado representante.


Delirium Delirium

Año de publicación: 1995

La contribución artística más grande del presente álbum es una representación refinada de una variación del heavy metal noventero que pertenece estrictamente a la región geográfica que se extiende desde Guatemala hasta Nicaragua.  Este estilo, el cual podría ser considerado como un desarrollo folclórico, es resultado de un curioso encuentro entre una pasión inextinguible, limitaciones técnicas e ignorancia musical.

Producida por una pobreza de recursos físicos y mentales, la situación se vuelve una clase de selección natural.  Quienes no tienen talento alguno no tienen fórmulas que les digan como armar música, y quienes no tienen el ímpetu y la voluntad que ha de alimentar el alma del arte tampoco logran conseguir el equipo y los instrumentos.  Es un soldado echado a su suerte en la jungla solamente con sus botas, ropa y un cuchillo de combate.  El ingenio se ve forzado a encontrar con tesón un camino; nace así un nuevo estilo que despliega sus colores en el pecho y no se puede falsificar.

Éstas preservan el tono crudo y la expresión que con ceño fruncido despliega el folclórico metal de perro callejero endémico de Centroamérica.

El heavy metal que se nos presenta en Delirium se mueve en líneas rectas y secas, pero despliega mucha creatividad y formalidad en su énfasis en la frase y la melodía como bases para el desarrollo de las canciones.  El resto consiste de simples técnicas de ejecución de guitarra básica del heavy-speed de los ochenta como el de Mercyful Fate, y patrones de percusión funcionales y económicos.  Con estas simples herramientas la mente creativa puede traer a la mesa composiciones sobrias que si bien son austeras también son increíblemente penetrantes.  La clave se encuentra en la textura que crea la repartición de roles entre los instrumentos que da espacio a cada uno de ellos en la manera tradicional mas los vuelve indispensables en su contribución completamente sometida al todo de la composición.

La siguiente selección de canciones hace la más pura muestra del estilo musical pertinente a nuestra discusión.  Éstas preservan el tono crudo y la expresión que con ceño fruncido despliega el folclórico metal de perro callejero endémico de Centroamérica.  Cargan canciones de este tipo el alma y espíritu inconsciente de los cerros y calles ensangrentados por decenas de décadas de violencia indiferente.

Se han escogido como muestras exclusivamente ‘Años de Cizaña’ y ‘Privados de Rostro’ por considerárseles superiores al resto del álbum.

2. Años de cizaña

3. Privados de rostro 


Horgkomostropus Lúgubre Resurrección

horgk1995

Año de publicación: 1995

Horgkomostropus es quizás la expresión más auténtica del death metal en Honduras y Centroamérica.  Consiste su estilo en una derivación minimalista del sonido que superficialmente caracteriza a bandas como Incantation, aunque el parecido realmente es sólo superficial ya que la estrategia de desarrollo estructural es muy distinta, no sólo en su realización específica, sino también en su especie.

La superioridad de sobria composición y paciente estructuración sobre fuegos artificiales de arpeggios y ensaladas emocionales.

Horgkomostropus no sacó, lamentablemente, más que dos “demos”, siendo el segundo de estos realmente un álbum por virtud del peso y seriedad de su contenido.  Lúgubre resurrección se ha de tomar nada más como una premonición de lo que le sigue.  Es su segundo ofrecimiento, Oda al crepúsculo Iscariote, el cual merece la atención y respeto del mundo del metal underground.  Supera esa obra secretamente coronada inclusive a los mexicanos Cenotaph en su Riding our black oceans, aunque pocos sean los que puedan comprender la superioridad de la sobria composición y paciente estructuración del primero sobre los fuegos artificiales de arpeggios y ensaladas emocionales del segundo.

Lúgubre resurrección refleja todavía dependencias sobre las expresiones más burdas del speed metal, progresiones más estándares, así como el abuso de aspavientos de cavernícola más propios del grindcore.

Incantation en Onward to Golgotha (su único álbum que realmente vale la pena, el resto es en su mayoría juego de niños) utiliza el deslice cromático de posiciones sobre el cuello de la guitarra para formar secciones, y luego avanzar de manera sensible y experta sobre una variedad de expresiones muchas veces basadas sobre la misma relación interválica.  El Horgkomostropus maduro del segundo demo tiende a usar una relación interválica especialmente escogida como un motivo musical el cual forma la base de la pieza.  Incantation se desarrolla más sin embargo, aunque el lenguaje de Horgkomostropus pertenezca a una esfera superior de acuerdo a estándares clásicos.

Compartimos a continuación solamente la primera canción de Lúgubre resurrección, ‘Aborto espiritual’, pues el resto de la obra refleja todavía dependencias sobre las expresiones más burdas del speed metal, progresiones más estándares, así como el abuso de aspavientos de cavernícola más propios del grindcore.  En este ejemplo, sin embargo, se deja ver el estilo desarrollado en Oda al crepúsculo Iscariote, sin duda una obra maestra del metal Latinoamericano.  En un tercer paso, la evolución de la música de la banda solamente hubiese sido satisfactoria con la completa adopción de la composición de tipo pseudo sinfónica aplicada a la instrumentación y contexto death metal que se vislumbra en el estilo singular del Horgkomostropus de “Oda”.

  1. Aborto espiritual 

Abyssum Thy Call

abyssum thy callAño de publicación: 1998

Indudablemente una leyenda del underground guatemalteco, Abyssum presenta su álbum debut más de cuatro años después de la composición básica de varias de sus piezas.  Thy Call no es solamente una obra de black metal maduro sino que también depurado.  La música de Abyssum es además, en general, incomparable a la de cualquier otra banda que haya existido en lo que concierne a su metodología musical específica, así como los conceptos metafísicos que yacen en la fuente de su energía.

Se ha de escuchar esta ars musica, esta obra holística, en completa absorción interna, con los oídos atentos, y los ojos tragando luz y sombras.  Escuchándola mientras se mira el bosque hace que el espectador logre ver al bosque respirar, sentírsele expandir y contraer como el todo vivo que es y del cual somos parte.  Contemplando los cielos nocturnos dejamos de verlo como un paisaje, y percibiendo como nunca antes la curvatura de la bóveda celeste, sentimos a través de las capas atmosféricas y tocamos con los ojos el espacio fuera de ella.  Abyssum nos trae consciencia viva del universo más allá de nuestras vidas mundanas, y de todo lo oculto dentro y fuera de él que desconocemos.

Thy Call debe ser escuchado, como toda obra musical digna de respeto, en su totalidad y en el estado mental correcto que no sólo deje abierto el espacio que permita que la comunicación fluya, pero también que logre aventurarse hacia adelante por su cuenta.  Se muestra aquí nada más una pista, ‘Thy call beyond the stars’, pues reúne en ella las distintas caras de Abyssum.

1. Thy call beyond the stars 

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