Nigromante The Euphonies

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00-nigromante-the-euphonies-cover-500Para comenzar a entender lo que se nos presenta en una obra como la que Nigromante nos ofrece en The Euphonies, es importante comprender un poco a lo que se refiere con la actitud mística en general y lo que llegó a ser el lenguaje místico en acción más allá de la música. Consideramos este lenguaje místico como artístico por excelencia, sin embargo, éste surgió a partir de una necesidad de expresar lo que no se puede poner en palabras1. Según Michel de Certeau2, la forma básica en la que este lenguaje místico funciona tiene que ver con el desplazamiento de los símbolos de un contexto original en el cual tienen una función lógica a uno donde su contraste con sus alrededores suscite en la mente pensamientos y emociones no lógicamente derivables. Dicho método depende de muchas variables, haciendo la comunicación mística difícil, en términos de energía y tiempo, pero una que logra encerrar y luego develar lo que en tomaría cientos si no miles de palabras explicar.

La implicación musical correspondiente no se debe de tomar como licencia para crear una mezcolanza desvergonzada de formas por razones pseudo artísticas en nombre de una abstracción. Las abstracciones siempre han de venir como herramientas intelectuales después de que la experiencia de creación y de interpretacion y descubrimiento ha dado a luz a una obra que cobra vida propia. En sí, todo es válido en tanto haya un enlace hacia un sentido palpable, una raíz de orden natural. De otra manera lo que se está creando es sencillamente distorción, cáos literal y por ende nulo como arte comunicativo que ha de encerrar significados dentro de sus formas y no como representación metafórica de un concepto.

La inspiración de Nigromante, distinguible por su nombre así como por las breves frases del compositor que a veces acompañan la música en forma escrita, viene de entrar en contacto con energías residuales de seres que alguna vez estuvieron vivos, o que quizás jamás han estado vivos. En varias tradiciones, a estos se les llama de distintas maneras, pero invariablemente llevan una existencia a menudo lastímera y, según algunos, tienden a lo vampírico. Lo último no parece incumbirle ni preocuparle a Nigromante, quien se ofrece como receptor y traductor de lo que han dejado en ciertos lugares hacia la forma musical. Implícito en todo esto hay una clase de elitismo. Las expresiones no se entienden literalmente, mas tampoco son eufemismos reemplazables por explicaciones estrictamente materialistas. Quien no tema, quien tenga el intelecto, quien tenga el deseo, entenderá.

Partiendo de una presentación que hace recordar al género musical llamado dungeon synth, Nigromante extiende las exploraciones lúgubres, deshumanizadoras y terroríficas a proporsiones sinfónicas. No es solamente de longitud de lo que hablamos aquí, ni tampoco nos referimos a referencias a música banal que apiña capas de sonido sin aportar contenido relevante. Es sinfónico en tanto al grado de elaboración narrativa y la distancia que viaja desde el punto de partida hasta puntos climáticos para luego llevarnos a una conclusión lejana. La música es experimental en su construcción, mientras que la interacción de líneas melódicas conserva la vena del canto modal vocal, apoyado a veces por rápidos tecleos de acordes que afirman el tono ancla. Mientras que podemos aludir un poco al canto gregoriano, vemos otra clase de interacciones en un marco personal y sutilmente complejo de formas que son muy básicas por sí mismas. La repetición se combina con una insistencia un tanto incisiva que refuerza los espacios más quietos y de melodías largas y de contornos suaves.

De primeras a primeras, puede parecer que esta música no estaría fuera de lugar si se le usara como una banda sonara para juegos electrónicos de conceptos obscuros y simbología oculta, de esos que en los noventa crearon una era inolvidable a la par de la mejor música metal jamás creada. Mas Nigromante extiende el potencial de lo que en esas instancias es meramente funcional y frecuentemente limitado a una obra de valor artístico desencadenado de manera personal. Cuando nos referimos a la obra como personal, se alude a lo único de ella, y esto describe algo muy preciso que no se refiere al usar nuevos acordes ni a usar ruidos que nadie más usa, sino a la forma particular en que la música articula y desarrolla. Tanto como un escritor o un hablante elocuente demuestra esas elaboraciones en tonos y matices cuyo orden e implicación les pertenece solamente a ellos, asimismo la estructuración horizontal (como secuencias de pensamientos y relaciones de motivos musicales) y vertical (momentanea, de interacción armónica y de contrapunto en sus impresiones de amplitud y grados de disonancia) puede revelar la calidad elaborativa y personalidad del compositor.

El carácter de la música de Nigromante en Las Eufonías es nocturno en tanto a que sus corrientes y variaciones nos hace bajar la vista hacia las piedras ensangrentadas en sus momentos más crudos, sólo para después elevarnos hacia distantes estrellas. La noche es necesaria en tanto a ella nos provee con el entorno necesario para accesar más facilmente las vistas y conceptos desarrollados de manera interna, los cuales se encuentran más allá de las palabras.

…en perpetua Eufonía con la oscuridad, hon los hago Despertar a la realidad interna del Lado oscuro de la música, sucumBo a mis placeres n Liberamos la sinfonia a la Locura…
Esa misma locura en la cual he caido por seguir al Demonio de la musica, he aca su sinfonia, en total Viaje a lo desconocido n buscando simplemente la Inmortalidad n trascendencia seguimos transmitiendo los mensajes que de la siguiente dimension se dejan sentir, esta es nuestra perversa ejecucion.


1Contrario a lo que ciertas teorías populares del siglo XX han querido proponer respecto a la delimitación de la capacidad de pensamiento por la capacidad de verbalización, la mente funciona y percibe a niveles de complejidad más allá de una gramática formal.

2 La Fábula Mística. Siglos XVI – XVII, traducción al español publicada en 2004. Publicado originalmente en francés en 1982 bajo el título La Fable Mystique, vol. 1, XVIe-XVIIe siècles

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