Carlos Castañeda Viaje a Ixtlán

Supe acerca de esta valiosa obra por medio del caballero A.N., quien tuvo la gracia de recomendarla como instrumental en un cambio severo de mentalidad. Afortunadamente, los cambios sugeridos y experiencias básicas no me eran ajenas, por lo cual la obra cayó en tierra fértil y saludable para una interpretación realista y sana, sin descartar o restar por esto las posibilidades más extremas…


§ Lo relevante


El Viaje a Ixtlán, de Carlos Castañeda, trata de un estudiante universitario quien llega a buscar a un viejo indio, con fama de brujo y vagabundo, para obtener más acerca de plantas con propiedades psicotrópicas. La historia se complica cuando la persona que encuentra no es la que esperaba, en más de un sentido. Sin embargo, Don Juan, el brujo, no es ni el borracho de mente débil que el pensaba, pero tampoco es una persona predecible en lo mínimo.

La forma intrigante en que el brujo le comunica pequeños datos al joven Carlos, al mismo tiempo que esquiva los intentos del estudiante por controlar la interacción o cualquiera de las situaciones, llevan a una serie de sesiones de aprendizaje interno y realización que confirman al joven como un aprendiz del viejo.

 A muchas personas les parece incomodar el no tener certeza de saber si el cuento relatado en Viaje a Ixtlán es verídico. Parecen querer aferrarse a una historia fascinante en lugar de leer entre líneas o, más difícil aún, seguir las directivas explícitas de Don Juan para hacer cambios reales y drásticos dentro de la vida de uno. La razón por esto quizás sea que la mayoría siempre esta buscando una ilusión más a través de la cual escapar de sus miserables vidas, y no la manera en la cual una acción decisiva.

Una nueva manera de ver y comportarse en la vida necesita una interrupción del flujo de lo usual y por medio de voluntad propia desatarse en una dirección totalmente distinta. Se puede así transformar la vida propia de tal manera en que la fantasía como tal se vuelve innecesaria, y las historias tienen todas un valor de moraleja e inspiración se conectan directamente con la realidad a través del entendimiento.


§ Lecciones


La mayor parte de la obra en cuestión contiene técnicas de enfoque, meditación, así como lecciones de conducta y formas de pensar; la efectividad de tales no tiene nada que ver con la veracidad del evento en el diario de Castañeda, pues las situaciones relatadas tienen como objeto ser nada más un marco accesible para la transmisión del conocimiento. Quienes no puedan ver más allá de este punto se cuentan a sí mismos como incapaces de recibir dichas lecciones, y así se auto proclaman no merecedores del contenido, atascándose en el primero de varios retos intrínsecos a toda enseñanza esotérica.

Las prácticas sugeridas podrán resultarles extrañas y hasta un poco cómicas al lector común, pero quien tiene a la acción y tiene una mente curiosa por naturaleza no dudara en prestarles atención con la intención de sacar algo de provecho. Además le enseña Don Juan a Carlos las que podríamos llamar técnicas de aprehensión: formas de alterar la percepción del mundo a distintos niveles del proceso cognitivo, y sin la necesidad de agentes alucinantes. En especial se estresa el poder dejar de lado las formas de percibir el mundo ya aprendidas (llamadas ‘esquemas’ en psicología cognitiva moderna), para comenzar a desatar areas de percepción que normalmente el individuo no utiliza, y de las que quizás ni siquiera esté al tanto.

Lo importante para quien entiende el valor de dichas técnicas no es la fascinación de la experiencia nada más, especialmente en lo que concierne a su carácter mágico, por así llamarlo. Más bien, en la contemplación y subsecuente absorción de los elementos de la experiencia alterada en sí. Don Juan enfatiza una forma de vida, cuya actitud y reglas personales el delinea bajo el arquetipo del guerrero, y que esencialmente se basa en el hacer cada cosa, por más pequeña que sea, con propósito e intención en mente, haciéndose responsable por el uso más pequeño de cada momento y movimiento en consciencia de que nuestras vidas mortales son cortas.

Finalmente, el primer y último concepto, el cual se verá como fundamento y asimismo como resultado de todo el esfuerzo, es lo que Castañeda llama parar el mundo. Algo demás extraño para quien no está acostumbrado a una concepción esotérica de lo místico —el aprendizaje esotérico tiene bases racionales y lógicas, haciendo uso de toda clase de prácticas y formas de expresión con el objetivo de ocasionar una experiencia interna que lleve a cierta comprensión. Al detener el flujo de imágenes del mundo que habitamos, en la manera en la que estamos acostumbrados a percibirlo, se nos facilita entonces la alteración de nuestros pensamientos con respecto a esta, efectivamente vislumbrando puertas a otros mundos…

Prognosis de un Elitismo Personal – Parte I: Arte y Vida


§ Estética y Esencia


El arte, comprendido de manera acertada y cercana a su naturaleza verdadera, está frecuentemente vinculado a la vida humana como experiencia total —como una expresión de su esencia, y en la música en particular es el efecto total lo que cuenta, reflejando y comunicándose con el todo del oyente. Es por esto que la música puede ser una fuente rica para el análisis de la mente de un individuo, ya sea la del compositor de la misma como del individuo que elige una música sobre otra. Por sus características y efecto sobre el humano, la música también ha tenido una cercanía curiosa con la religión desde que tenemos memoria y según encontramos en la evidencia antropológica.

Dice Gwendolyn Taunton acerca de la evolución y cambio en el concepto Nietzscheano de lo Apolíneo y lo Dionisíaco:

To be complete and to derive ultimate mastery from the creative process, one must harness both the impulses represented by Apollo and Dionysus —the instinctual urge and the creative power of Dionysus, coupled with the skill and intellectualism of Apollo’s craftsmanship —in sum, both natural creative power from the will and the skills learned within a social grouping. This definition will hold true for all creative ventures and is not restricted to the artistic process; ‘will’ and ‘skill’ to act in harmony and concord.1

Es por eso que, si bien sería negligente juzgar la totalidad de un individuo a partir de una de sus obras, si podemos juzgar la totalidad de la obra por lo que ella presente por sí sola; lo que se puede entender y vislumbrar a partir de ella en el juego total y en su balance de lo Apolíneo y lo Dionisíaco. Dado que también existe una limitación en esto en la capacidad de la audiencia, hay que entrenar ambos y luego, en un juego de distanciamiento y acercamiento, objetividad y subjetividad, lograr una unión de opuestos en comprensión detallada y en experiencia familiarizada.

Así es que, mientras la infatuación (dígase, el amor y gusto ciego) y permisividad del capricho propio rijan, el componente de lo Apolíneo que rige la traducción de la esencia a la estética se hallará siempre sujeto a un auto engaño que favorecerá sentimientos y apegos antes que la realidad —lo que sencillamente es, más allá de nuestras percepciones cambiantes. Dado que lo primero funge como traductor entre dimensiones, si éste es distorcionado, la esencia detrás, el inmortal Dionisíaco también estará, por ley de correspondencia, sujeto a esto y de manera doble, por la indirección natural que la realidad ella misma nos presenta.

Dado, asimismo, que solamente podemos evaluar y percibir mediante las habilidades y conocimiento que poseemos en el presente, ésta es una lucha, una deleitable evolución personal que no debería tener fin, al menos no en nuestras vidas mortales. A medida que se afina y se comprende más acerca del arte de la traducción de esencia a estética, o sea, de lo Apolíneo como el medio hacia lo Dionisíaco, también se vuelve más fácil y práctico evaluar nuevas instancias del arte.


§ Evaluaciones acerca del black metal


Al haber profundizado en la estética del black metal, no hacen falta doce años de familiaridad con una obra en particular para interpretar las implicaciones aurales de la música, las cuales tienen vida propia y revelan más de lo que pueda excusar o dar por sentado el compositor o autor mismo. Es más, la evaluación podría ser llevada a cabo de manera penetrante en cuestión de días, si no es que momentos; todo se resume en la habilidad y discernimiento de quien se abre, escucha y juzga; ambos la habilidad y el discernimiento se basan sobre la experiencia, intensión y capacidad nata.

Creo que es por esto mismo que debemos darle más importancia a la música que a las letras u otras formas de recubrirse de símbolos; confirmada la música, la letra puede venir a dar una multitud de detalles explícitos que terminan y complementan a la música. Pues, en la música, uno encuentra comportamientos y pistas inconscientes, acaso filtradas a través de y no nacidas del artista mismo, y revelaciones del verdadero nivel al cual es comunicado el arte —diciéndonos todo lo que necesitamos saber acerca de la maestría, o la falta de esta, en el artista.

El artista como Adepto podría catalogarse de quien realmente pueda traer ambas juntas, de manera que no solamente su música por sí sola revela la profundidad de la esencia por medio de su estética, si no que él está en completa comprensión y consciencia de ésta relación: consciente de la canalización y su transformación. Esto requiere habilidad técnica, conocimiento del arte de la estética —o sea, de la composición como artesanía— así como de experiencia con las percepciones puras que producen los patrones; en fin, estar familiarizado y haber dominado las avenidas entre expresión y significado transcendentales.

El black metal, en sus tendencias explícitamente metafísicas y espirituales, es un campo de investigación particularmente rico para los intereses de nuestra presente discusión. Podemos, por un lado, tomar bandas que conscientemente y verbalmente se dan muchos aires de profundidad, pero cuya música no presenta una estética que dé a conocer la esencia que dicen canalizar. Por otro lado, podemos encontrar proyectos, en mucho menor número, los cuales no hacen ninguna clase de, o muy pocas, aclaraciones respecto a su música, pero cuya estética en sí revela el carácter realmente profundo y oscuro de alguna esencia desconocida.

Por lo general, los primeros son anti-tradicionales, y en su deconstrucción consciente presentan payasadas auditivas, y los segundos más bien presentan una elaboración muy personalizada de la tradición2. Consiguientemente, vemos en los primeros mucha pretensión3 dentro de la música misma, y en la segunda un método directo cuya elaboración habla por sí sola.

En la música de S.V.E.S.T., lo incógnito se encontraba en su capacidad de llevar al oyente a situaciones complejas y confusas mediante medios casi rudimentarios, y que, una vez analizados, se mostraban en total control y coherencia de sí mismos. El énfasis aquí se encontraba sobre el efecto total que tendrían relaciones dinámicas y vivas entre distintos aspectos musicales —una música de estética holística, no meramente acuñada en explicaciones intelectuales sin contraparte estético en la estructura musical, y por ende mejor equipada para transmitir la esencia de lo que es: como un puente de corrientes y energías no atadas a nuestro universo causal.


§ El ser una luz hacia uno mismo


Importante es saber qué y como tomar las opiniones de aquellos a quienes respetamos y admiramos, pues, a menos que los adoremos como seres supremos y de poderes incuestionables, ellos también son seres finitos, no solamente con distintas capacidades de discernimiento pero también con su propia opinión que no cambia la realidad de las cosas. Para complicar aún más las percepciones de algunos, resulta que algunas de las bandas mencionadas anteriormente, específicamente Deathspell Omega y S.V.E.S.T., han colaborado en al menos una publicación de sus obras, lo cual casi siempre es una señal de mutuo respeto, aunque a veces es conveniencia y estrategia, si no es que apoyo de un superior a un inferior.

Hay que señalar primeramente que el respeto por alguien no es equivalente a ovación por cada una de sus obras; además de que un artista superior está en todo su derecho y libertad de explorar y encontrar cierto valor, cualquiera que este sea, en el trabajo de mentes menos capaces y otorgarles respeto por esto —el genio detrás de las meditaciones de Burzum, por ejemplo, tomaba como una influencia principal la música de la banda alemana de speed metal sólido mas poco impresionante de Destruction.

Esto abre aún más incógnitas, pues el sentido común nos diría que los mejores artistas seguramente han de saber que es lo mejor, y han de alimentarse de lo mejor. Lo más probable, sin embargo, es que el artista superior puede filtrar y adaptar, de manera mas eficiente y penetrante, elementos e impresiones que encuentra aun en lo inferior, de manera que los utiliza para sus propios fines y hacia resultados de mucho mayor alcance y calidad. Además de que el discernimiento enteramente consciente y el talento creativo son dos campos distintos, si bien están conectados y se entrelazan.

Lo que podemos aprender al respecto, es que cada uno de nosotros ha de tomar, primeramente, de donde nuestra tendencia natural, en cuanto a carácter espiritual y metafísico nos guíe, y en segundo lugar, hasta y como nuestras limitaciones de aprendizaje y natas nos lo permitan; siendo lo primero una brújula que constantemente se ha de redescubrir, y lo segundo una señal de lo que debemos mejorar para poder avanzar. Mientras todo esto se tome más allá del ego, y se utilize de manera constructiva y dinámica, siempre será un medio y una herramienta para la evolución personal.


1 Gwendolyn Taunton, Primordial Traditions, Vol. I, ‘THE BLACK SUN, Dionysus in the Philosophy of Friedrich Nietzsche & Greek Myth’.
2 Podríamos clasificar a Watain y Deathspell Omega en el primero de estos grupos, y a S.V.E.S.T. y Katharsis en el segundo. Cabe decir, además y como aclaración, que el autor de este artículo no favorece en predilección personal a Katharsis.
2 Se recuerda al lector, que contrario a la comprensión y uso burdo de las masas del metal que usan la palabra ‘pretensión’ para definir cualquier cosa que sea demasiado elaborada para ellos, aquí se le usa en su definición original: algo que pretende ser más de lo que realmente es, el proyectarse como algo superior a lo que se es.

Abyssum Todo en Tinieblas

Todo en Tinieblas es el demo de 2015 de Abyssum que nos trae el refinamiento final de una obra cuyas ideas y partes fundamentales habían sido ya construidas para mediados de los años noventa; le vemos entre las piezas en vivo publicadas en el año 2008 bajo el título The Prophecy Is My Name, I’ll Be Here Eternally, en donde la pieza que figura este demo lleva el nombre ‘I am He’; de la transformación de “Yo soy Él” a “Todo en Tinieblas”, mucho se puede meditar y estudiar. La nueva versión de esta pieza se ve envuelta por arreglos de sintetizadores que le suman mucho y le traen más cerca de la cobijante aura cósmica que caracteriza a Abyssum.

No solamente tiene una introducción de tres minutos en una pista separada, lo cual nos permite prepararnos mejor, pero también un outro de otros tres minutos que crece y extiende la nota y sensación en la que queda la música una vez callan guitarras y batería. La estructura del cuerpo principal de la pieza ha cambiado asimismo, con variaciones hechas a partes que anteriormente eran idénticas entre ellas, además de elaboraciones en los teclados antes inexistentes, y una considerable introducción de conexiones y sutilezas en la percusión donde antes figuraban más que todo patrones uniformes rudimentarios del underground metal en contexto black metal.

La nueva producción es bienvenida, así como la claridad de los instrumentos, pues Abyssum mantiene en mente la necesidad de que se preserve un aura de obscuridad y agresión que un sonido demasiado sintético suavizaría, restándole de manera irreparable al todo; confiamos en que ésta sea una muestra de algo todavía mejor para un próximo álbum completo de Abyssum para el cual algunos habrán esperado casi una década.

Lo cual nos trae a la mención de ciertos puntos importantes respecto a la forma en que Abyssum opera, con la visión sobre la Eternidad, con una visión como Arte de Inmortalidad; este es un arte viviente, las piezas nunca se petrifican, y cada uno de las grabaciones es una de sus develamientos o manifestaciones a lo largo de una evolución perpetua. Si bien se han hecho álbumes como Thy CallPoizon of god, las piezas dentro de ellas han seguido tomando formas varias y únicas a lo largo de los años, siendo su maestro un experimentador de las fuerzas ocultas que dentro de ellas se mueven y las animan.

Abyssum nos da un ejemplo de música creada por un ser para él mismo, de primera mano, pero también con una visión de ella como algo que puede seguir mejorando de manera que se afine y aplique de manera más detallada y natural al cosmos mismo, o a nuestra percepción de éste, como intermediarios que somos entre lo natural y lo que conscientemente creamos con propósitos humanos. Todo lo que pudo haber sido la música clásica en su expresión más trascendental, y lo que pudo haber sido el black metal en un refinamiento holístico más enfocado, es adonde apunta la trayectoria del magistral Abyssum; si bien una sola vida puede alcanzar la inmortalidad para sí misma, el trabajo de Arte Inmortal está en manos de quienes lo puedan tomar y seguir a través de una cadena de vidas que la puedan llevar más allá a medida se descubren y desarrollan a ellas mismas.

C.R.U.E.L. Cantus

C.R.U.E.L. nos muestra una percepción de la realidad más demente que cósmica, abrazando fuerzas del subconsciente en lo que parece una acción de suscitar y evocar fuerzas subconscientes —esa parte de nosotros sujeta a demonios a los cuales el humano común sirve de inconsciente esclavo y perpetuo alimento. En Cantus especialmente, y mas aún que en las obras anteriores, se sienten enfocar los instrumentos a el mantenimiento de una tensión particular, con cadencias enfáticas de fuerte inclinación percusiva, dándole así un tono más fácilmente asimilable desde Abajo. Lo que vemos como el cuerpo principal de la presente obra es, tal vez, menos de dos tercios del total, y el resto consiste en sutiles sonidos, susurros y breves teclados espasmódicos de los cuales surge el metal como forma concreta.

La búsqueda y descubrimiento de este proyecto todavía se estaba concretando para cuando se dejo venir el presente demo, el cual muestra un C.R.U.E.L. de una voz  propia más clara que antes, si bien no del todo destacada todavía; para ver a un C.R.U.E.L. del todo desarrollado tendremos que esperar posiblemente para el siguiente álbum entero, el cual seguramente reunirá las lecciones aprendidas durante la última década y finalmente refinadas hasta el preludio suave y restringido que es Cantus.

Como mucha de la música por individuos de esta talla, el oyente ha de aproximarse a la recepción del arte con detenimiento y respeto, por directo y sencillo que parezca de primera mano el material; en el caso de la presente obra, ese lugar es uno que sea adecuado para rituales herméticos y obscuros, lugares que faciliten la introspección, y que permita por medio de un enfrentamiento y encarnación de pasiones suprimidas una unión en máxima expresión con ellas. Para esto podría ser utilizada esta música, para quien tenga la valentía de mirar directamente y hacia adentro como corresponde; cada quien lo hace a su propio riesgo, y el humano corriente, por supersticioso o con ínfulas de superioridad moderna, puede ser excusado, y reírse y pasar de largo le sienta mejor.

En Cantus, además, se nos otorga una banda de sonido que, percibida y seguida como si fuese la pauta de un ritual, promete abrir cuartos abandonados y pasadizos olvidados a los lados mas recónditos de nuestra mente y la inmediata realidad velada. El canto, en su uso tradicional y religioso, tiene como objeto primeramente alterar el estado interno del practicante; yendo más allá, sin embargo, y en una vena quizás un poco más esotérica, también la de alterar la composición de los alrededores por medio de este cambio en el practicante en calidad de portal entre lo visible y lo invisible, lo evidente y lo oculto.

Knut Hamsun La Bendición de la Tierra

La Bendición de la Tierra es un historia relativamente sencilla en su planteamiento y presentación, pero con implicaciones y ramificaciones profundas. Es una historia acerca del triunfo del trabajo honesto, y la adquisición de tranquilidad espiritual y abundancia material a través de él. Por sobre todo, el autor enfatiza la libertad, independencia y venerable de quien trabaja la tierra con sus manos y lentamente edifica un valor extraído de la naturaleza mientras permanece en comunión con ella, sin abusarla ni explotarla.

El actor principal en la novela es Isak, un colono de mente sencilla de cierta manera, pero saludable y de visión emprendedora. Llega con casi nada a través del bosque y encuentra un claro que le parece adecuado para asentarse después de tomar en cuenta condiciones y distancias, recursos y otras características que lo definen. Comienza a trabajar la tierra, y duerme al lado de un árbol. Poco a poco, va construyendo una pequeña y humilde morada con sus propias manos. El poco fruto de sus manos lo usa para su provecho o para bajar a la aldea que se encuentra más abajo de la montaña para conseguir algunas herramientas y materiales que le ayuden en su cometido. El progreso es lento, y cada paso del camino presenta riesgos. Pero el toma precauciones y con prudencia continua su trabajo. Y así crece él, su sueño y el resultado de su esfuerzo.

La forma de narrar de Knut Hamsun puede parecer, de primeras a primeras, un poco delgada, pero el tiempo revela una fineza elegante que poco a poco va acumulando implicaciones y sensaciones en la mente del lector. Hamsun también tiene la costumbre de remarcar las esquinas y bordes de lo relevante, o indicar direcciones y generalidades, o piezas de un cuadro, dejando que la imaginación del lector llene el mundo con su propio poder y recursos. La presente obra se revela ligera y apacible, mas también rica y edificante.

La Bendición de la Tierra es una novela que nos muestra que la independencia está en la autosuficiencia, y que el mutuo beneficio está en la buena voluntad y cooperación de individuos. Sin embargo, esta autosuficiencia implica duro trabajo y el valor de enfrentar peligros. Asimismo se muestra implícito, al menos en mi interpretación, que sea como sea jamás estamos libres de los lazos que nos atan a otros seres humanos, siempre siendo necesaria nuestro sometimiento a algo o alguien más. Lo que nos libera es el trabajo con significado, los lazos a los que están a nuestro alrededor y quienes nos seguirán.

Nigromante The Euphonies

00-nigromante-the-euphonies-cover-500Para comenzar a entender lo que se nos presenta en una obra como la que Nigromante nos ofrece en The Euphonies, es importante comprender un poco a lo que se refiere con la actitud mística en general y lo que llegó a ser el lenguaje místico en acción más allá de la música. Consideramos este lenguaje místico como artístico por excelencia, sin embargo, éste surgió a partir de una necesidad de expresar lo que no se puede poner en palabras1. Según Michel de Certeau2, la forma básica en la que este lenguaje místico funciona tiene que ver con el desplazamiento de los símbolos de un contexto original en el cual tienen una función lógica a uno donde su contraste con sus alrededores suscite en la mente pensamientos y emociones no lógicamente derivables. Dicho método depende de muchas variables, haciendo la comunicación mística difícil, en términos de energía y tiempo, pero una que logra encerrar y luego develar lo que en tomaría cientos si no miles de palabras explicar.

La implicación musical correspondiente no se debe de tomar como licencia para crear una mezcolanza desvergonzada de formas por razones pseudo artísticas en nombre de una abstracción. Las abstracciones siempre han de venir como herramientas intelectuales después de que la experiencia de creación y de interpretacion y descubrimiento ha dado a luz a una obra que cobra vida propia. En sí, todo es válido en tanto haya un enlace hacia un sentido palpable, una raíz de orden natural. De otra manera lo que se está creando es sencillamente distorción, cáos literal y por ende nulo como arte comunicativo que ha de encerrar significados dentro de sus formas y no como representación metafórica de un concepto.

La inspiración de Nigromante, distinguible por su nombre así como por las breves frases del compositor que a veces acompañan la música en forma escrita, viene de entrar en contacto con energías residuales de seres que alguna vez estuvieron vivos, o que quizás jamás han estado vivos. En varias tradiciones, a estos se les llama de distintas maneras, pero invariablemente llevan una existencia a menudo lastímera y, según algunos, tienden a lo vampírico. Lo último no parece incumbirle ni preocuparle a Nigromante, quien se ofrece como receptor y traductor de lo que han dejado en ciertos lugares hacia la forma musical. Implícito en todo esto hay una clase de elitismo. Las expresiones no se entienden literalmente, mas tampoco son eufemismos reemplazables por explicaciones estrictamente materialistas. Quien no tema, quien tenga el intelecto, quien tenga el deseo, entenderá.

Partiendo de una presentación que hace recordar al género musical llamado dungeon synth, Nigromante extiende las exploraciones lúgubres, deshumanizadoras y terroríficas a proporsiones sinfónicas. No es solamente de longitud de lo que hablamos aquí, ni tampoco nos referimos a referencias a música banal que apiña capas de sonido sin aportar contenido relevante. Es sinfónico en tanto al grado de elaboración narrativa y la distancia que viaja desde el punto de partida hasta puntos climáticos para luego llevarnos a una conclusión lejana. La música es experimental en su construcción, mientras que la interacción de líneas melódicas conserva la vena del canto modal vocal, apoyado a veces por rápidos tecleos de acordes que afirman el tono ancla. Mientras que podemos aludir un poco al canto gregoriano, vemos otra clase de interacciones en un marco personal y sutilmente complejo de formas que son muy básicas por sí mismas. La repetición se combina con una insistencia un tanto incisiva que refuerza los espacios más quietos y de melodías largas y de contornos suaves.

De primeras a primeras, puede parecer que esta música no estaría fuera de lugar si se le usara como una banda sonara para juegos electrónicos de conceptos obscuros y simbología oculta, de esos que en los noventa crearon una era inolvidable a la par de la mejor música metal jamás creada. Mas Nigromante extiende el potencial de lo que en esas instancias es meramente funcional y frecuentemente limitado a una obra de valor artístico desencadenado de manera personal. Cuando nos referimos a la obra como personal, se alude a lo único de ella, y esto describe algo muy preciso que no se refiere al usar nuevos acordes ni a usar ruidos que nadie más usa, sino a la forma particular en que la música articula y desarrolla. Tanto como un escritor o un hablante elocuente demuestra esas elaboraciones en tonos y matices cuyo orden e implicación les pertenece solamente a ellos, asimismo la estructuración horizontal (como secuencias de pensamientos y relaciones de motivos musicales) y vertical (momentanea, de interacción armónica y de contrapunto en sus impresiones de amplitud y grados de disonancia) puede revelar la calidad elaborativa y personalidad del compositor.

El carácter de la música de Nigromante en Las Eufonías es nocturno en tanto a que sus corrientes y variaciones nos hace bajar la vista hacia las piedras ensangrentadas en sus momentos más crudos, sólo para después elevarnos hacia distantes estrellas. La noche es necesaria en tanto a ella nos provee con el entorno necesario para accesar más facilmente las vistas y conceptos desarrollados de manera interna, los cuales se encuentran más allá de las palabras.

…en perpetua Eufonía con la oscuridad, hon los hago Despertar a la realidad interna del Lado oscuro de la música, sucumBo a mis placeres n Liberamos la sinfonia a la Locura…
Esa misma locura en la cual he caido por seguir al Demonio de la musica, he aca su sinfonia, en total Viaje a lo desconocido n buscando simplemente la Inmortalidad n trascendencia seguimos transmitiendo los mensajes que de la siguiente dimension se dejan sentir, esta es nuestra perversa ejecucion.


1Contrario a lo que ciertas teorías populares del siglo XX han querido proponer respecto a la delimitación de la capacidad de pensamiento por la capacidad de verbalización, la mente funciona y percibe a niveles de complejidad más allá de una gramática formal.

2 La Fábula Mística. Siglos XVI – XVII, traducción al español publicada en 2004. Publicado originalmente en francés en 1982 bajo el título La Fable Mystique, vol. 1, XVIe-XVIIe siècles

La Ilusión de la Sociedad Secular

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I. Religión, espiritualidad y materialismo


Hoy en día, nos parece normal hablar de la separación del estado y la religión, pues es bastante obvio para cualquiera que los ve, que son cosas separadas. Sin embargo, no siempre fue así, y no porque estuvieran arbitrariamente unidos de una manera inadecuada, pero porque hubo un tiempo en que los líderes de grupos humanos fungían como un centro racional y moral, que no eran sacerdotes per se, pero idealmente si ejemplos de rectitud y fortaleza unitaria. Con el paso del tiempo, migraciones y mezclas culturales ocurrieron, cambios de vista, todo fue cambiando. En cierto momento se percibió una separación de las cualidades y se admitió que algunos eran más aptos para la acción y otros más sensibles y receptivos a la contemplación. Así comenzó la disolución del hombre completo.

Una vez que tenemos un compartimiento separado para algo llamado “religión”, a la cual nombramos como una parte de nuestras vidas nada más y no como la vida misma, ésta se vuelve sujeta a cambios caprichosos de opinión y excusas. Se le puede poner a un lado pues es solamente un tipo de código que existe ahí para hacerte sentir mejor o darle un centro a la vida de la manera que a uno se le antoje. La llamada espiritualidad tipo New Age no es muy distinta, aunque quienes se adhieran a ella pregonen algo muy distinto. Los que luchan por llevar una vida honestamente apegada a sus creencias “religiosas” son llamados “fundamentalistas” con un aire de disgusto. Pero quienes los llaman de esta manera mientras conservan sus propias ideas “moderadas” no son sino acólitos del templo del materialismo.

El ser materialista hoy en día es fácilmente confundido con ser “realista”. Siendo éstas son dos cosas muy distintas, es difícil hacer que el vulgo lo entienda, o que el que quiera entender otra cosa, preste atención. Al final solamente aprendemos cuando queremos y con mucho esfuerzo. Somos maestros del arte de engañarnos a nosotros mismos.

Al estar separada la religión de la vida moderna y de preferirse una vida libre de moralidad, o de una moralidad basada en sentimientos superfluos, surge una sociedad secular. El engaño está en que no es posible para el humano no creer en algo, aunque esto no sea llamado “supernatural”. La confianza siempre ha de ser puesta en algo, aun si esto fuese nada más, por ejemplo, una fé personal en la bondad humana. Se ha creído firmemente que al barrer símbolos y demás tradiciones nos hemos desecho asimismo de supersticiones y de el lado obscuro de la humanidad. La única diferencia es que se cambian un tipo de supersticiones clásicas y supernaturales por nuevas basadas en propaganda política, indoctrinación escolar y pseudo ciencia (aún cuando viene de entidades “oficiales”).


II. Daemonus ex machina


Es importante aclarar que el presente artículo no es una apología de la religión, sino más bien una observación de la ilusión y el engaño escondido detrás de la creencia que al cambiar las palabras que usamos o ignorar las sombras de la mente individual y colectiva estamos de alguna manera corrigiendo un problema. El tornar ojos ciegos a los problemas que el lado sensible y espiritual considera no hace que estos se retiren, pues no fueron causados por los sistemas que hablan de ellos.

Si bien es cierto que ciertas religiones se desarrollaron de manera militante y promueven un desarrollo torcido dados sus orígenes artificiales (El Judaísmo y sus descendientes en el Cristianismo y el Islam), hay muchas de las llamadas “religiones antiguas” que no eran sino nacidas de las interacciones de poblaciones con su entorno y los demás humanos en la localidad. El desarrollo de lo segundo contrasta con lo primero pues al ser formado naturalmente, van quedando atrás las prácticas que no dan resultado positivo simbiótico con la naturaleza circundante y los cambios psicológicos individuales y sociales.

Ahora bien, establecido que creencias y tradiciones desarrolladas de manera natural son una respuesta a percepciones psicológicas y estructuras sociales, podemos ver claramente que al removerlas no se solucionaría nada sino que se pondría algo en su lugar. El demonio sigue moviéndose bajo las aguas, solamente que ahora no tiene otro nombre más que “problemas”. La sociedad industrial, al verse deshecha de estas “supersticiones”, se lanzó a tratar al hombre como una máquina de producción, y a responder a sus problemas mentales con drogas (ilegales o “médicas”), cubriendo así una esclavitud en una escala sin precedentes.

Sobre esto, se recomienda al lector dirigir su atención a Jung como guía de desarrollo, y dejar a Freud como un ejemplo de la mente del humano más podrido reflejándose a sí mismo.


 III. El espíritu hebreo como pauta de una modernidad destructiva


Habiendo entonces distinguido la futilidad del huir de nuestros fantasmas internos y de la compleja relación sensorial que el humano tiene con la naturaleza más allá de lo que la “ciencia moderna” puede hacer por nosotros (técnicas de terapia psicológica solamente se vuelven un remplazo de lo que anteriormente eran medios llamados espirituales), es importante mencionar la raíz podrida del llamado humanismo que enferma de manera sigilosa la mentalidad humana y destruye al mundo.

El humanismo y el secularismo se jactan de ser separados e independientes de la religión. Poco se dan cuenta que sus valores morales están basados en los siglos de cambios sociales e indoctrinación del cristianismo. Ahora se cree que el “derecho a la vida” es una invención moderna a causa de una mayor evolución social. Pero la verdad es que ese concepto ya estaba en existencia anteriormente, pero no existía la fuerza para controlar a poblaciones inmensas de manera que eso se pudiera hacer realidad. Además de que, pensado de una manera lógica y racional, no hay ninguna razón para otorgarle un sentido de santidad a la vida —esto solamente tiene bases teológicas y dogmáticas. La única base que tiene la sociedad secular es una basada en cobardía y egoísmo: “prometo no matarte si tu no me matas”.

Llegamos al siguiente punto, y es que estas creencias derivadas del Cristianismo se encuentran en su forma original en el Judaísmo, excepto que en esa versión más vieja la única vida santificada es la del judío, el resto son poco mejores que animales y por ende sujetos al uso y disposición de los elegidos. Cabe decir que esta forma de pensar tuvo su origen en una casta de sacerdotes que luchó por mucho tiempo con una población étnica mixta, llamada ahora “semita”, sobre la cual impusieron esta religión de control extremo basada en la culpabilidad eterna, sentimientos de pasivo agresividad y la dependencia psicológica en un padre autoritario. Vemos a través de la Biblia como los hebreos vuelven una y otra vez a las prácticas ritualísticas naturales de la región en su tiempo.

En esta imposición artificial vemos una religión eminentemente fabricada y de una intelectualismo profundísimo que codifica mitos y formas antiguas mientras intenta esconder los viejos arquetipos en favor de una nueva forma de pensar monoteísta. Al surgir la mutación cristiana, esta conquista por una razón muy sencilla: se ofrecía inclusión y salvación a todo el mundo con sólo tener a cambio una promesa de lealtad verbal. Con el tiempo esto cambió y vemos a Saulo de Tarso creando reglas para un Cristianismo sin forma y fuera de control. Es curioso que este perseguidor e inquisidor del Cristianismo haya, convenientemente, tenido una visión que lo transformara de un día para otro en un fiel seguidor. Vemos como se transforma y se controla el renunciamiento, sacrificio y ascetismo extremo del mensaje original en algo muy parecido a un mitraísmo pacífico.

El Cristianismo se convirtió, entonces, en un Judaísmo-Lite y purgado de las doctrinas más agresivas y llenas de vitriol de su religión padre. Fue una mutación del memeplex en una forma más inclusiva y dócil, con una tipo de iniciación bastante más rápida y sin requerimientos reales (tradicionalmente, de acuerdo al Talmud, uno no es realmente judío sino hasta después de unas diez generaciones de la conversión del antepasado y el gradual acoplamiento de cultura y sangre que ocurre desde entonces). Encima de esto, se le da precedencia al humano ante todo. En el caso del Judaísmo, al judío ante todo y todos, en el caso del Cristianismo, al humano frente a cualquier otro ser o sistema. Esto siembre una semilla terrible sobre la cual se basa el modern uso y abuso de animales, recursos y todo lo que está en vista. Obviamente no todos los religiosos se comportan de esta manera, pero es independiente de su religión y no a causa de ella.

El Cristianismo, como el Judaísmo, comparte una rebeldía en contra de todo y todos porque solamente se reconoce a la figura del Dios omnipotente, produciendo un espíritu de constante sublevación y una falta de centro aparte de la ilusión de una vida después de la muerte. El dualismo que el Cristianismo tomó del Judaísmo, y este de sus antecesores en Mesopotamia, permite a la sociedad cristiana y a la secular que hereda sus valores, continuar con una vida visiblemente materialista mientras, en teoría, vive una vida espiritual interior que parece tener poco efecto sobre su actuar diario. El único centro del cristianismo es su ego humillado en frente de su dios. El caso de Judaísmo es más complicado, pues el que entiende sus enseñanzas logra ver que el pueblo elegido es, esencialmente, el cuerpo del llamado dios supremo.

Dado esto, encontramos una sociedad secular heredando este sentido de megalomanía disfrazada y pasivo agresiva debajo de complejos de inferioridad. Culpabilidad perpetua y la conciencia de ser débil o inadecuado combinado con un sentimiento de tener derecho a todo a costa de todo. En el pensar moderno, dejaremos de sacrificar y abusar de otros seres y destruir el medio ambiente si y solamente si eso no nos quita nuestros juguetes y nuestras conveniencias. El egoísmo de esta forma de pensar los lleva a pensar en sí mismos como un elemento separado que requiere satisfacción y protección a costa de todo, en esto vemos la semilla del Comunismo. Al entender las religiones anteriores al Judaísmo del cual tomó algunos de sus patrones, vemos que el Judaísmo y el Cristianismo representan versiones “liberadas” o desenfrenadas de aspectos egocentristas y fijados sobre el humano común, que luego en ciclos de constante rebelión muta hacia tendencias “humanistas” que toman varias formas abominables, unas más obvias que otras.


 IV. Un retorno a la unidad de percepción


Antaño, y en un tipo de tradición que sobrevive en algunas areas rurales y entre ciertas personas más despiertas, se creía que la naturaleza y sus fuerzas habían de percibirse en el vivir, sin necesidad de nombres o formalizaciones. Una reverencia en balance y silencio que se acopla a lo que se observa y se percibe de las leyes y ritmos naturales. El interés puramente especulativo y el formalismo ritualista que no es más que una pantomima, es una marca clara de la decadencia y vacío del presente. Mientras los rituales no sean más que rituales, mientras el interés en el estudio y comprensión no lleven una intención viva con transformación en mente, todo es sólo distracción y un juego peligroso en el que no se sabe con que se juega (como prueba el “progreso” científico e industrialista, carentes de escrúpulos y de visión muy corta).

Una visión en el horizonte tampoco tiene cabida para el engaño de la democracia y en cambio pide que surjan héroes con visiones y capacidad para tomar decisiones que pongan el bienestar holístico y total de la humanidad y su comunión con el entorno de primero, y no el capricho o miedo de millones de personas con opiniones contradictorias. Los consensos por lo general son compromisos que medio satisfacen a los humanos pero que usualmente no solucionan nada en la realidad ni detienen acciones nocivas (véase el tema de la caza de ballenas, por ejemplo).

Comprende esta forma de pensar también que hemos de apreciar esta vida como potencialmente lo máximo y lo total. No en el sentido moderno en el cual cada persona solamente quiere pensar en sí misma, sino también en el comprender que al trabajar por algo más grande y hermoso que nosotros solos, como ser el futuro sano y fuerte de la humanidad, la vida propia se enriquece. Dentro de esto cabe también el fomentar el desarrollo de fuerza y maduración de las personas en lugar de la auto humillación, culpabilidad perpetua y sometimiento al padre invisible altamente nocivos del Judeo-Cristianismo.

Ya que el materialismo no puede proveer de ninguna manera nada más que egoísmo, sentimentalidad superficial y fatalismo, lo que necesitamos es una comprensión trascendental, por medio de el cual no se admite lo que no se ha encontrado (como ser dioses antropomórficos), mas tampoco se cierra la mente en la dirección contraria pidiendo que todo se acople a una forma limitada y cuantificable de inmediato. No se implica con esto una clase de panteísmo, lo cual es poco mejor que un espejismo y variación de un materialismo bañado con manto de eufemismos espirituales, poco mejor que el Catolicismo moderno. Se ha de tener en mente la posibilidad de la existencia de canales de causa y efecto mucho más complejos de lo que imaginamos, llevándonos así a un actuar cauteloso y respetuoso sin necesidad de “pruebas”.

Se ha de dejar atrás esa forma de pensar “meramente humana” por medio de la cual se excusan nuestras faltas y se reclama todo a favor del individuo como si el respirar lo hiciera merecedor. El sentimentalismo en sí no ha de guiar las decisiones, sino un sentir por más que solamente nosotros o aquellos, más que por sólo el ahora, mas el ahora y el nosotros en función del todo y el porvenir. En esto hay algo de lo verdaderamente heroico, que no se ha de confundir con la idea trastornada del héroe moderno que no es más que una forma del mártir cristiano que se vuelve grande por virtud del sufrimiento o muerte en sí. El héroe va a por resultados y excelencia donde cuentan, y donde la vida se encuentra realmente, no en la ilusión de las palabras, los títulos o los “logros” simbólicos.

Por último, el vivir esta vida como parte lo que somos, una parte de nuestra comunidad, un momento en nuestra línea de herencia, un segundo en la vida de la vida terrestre. No somos ni poseemos vida, solamente tenemos la dicha de un momento de conciencia en el que presenciamos La Vida.

Selecciones de Fin de Año MMXVI

"Volvimos con afán a nuestras lecturas, y repasamos, una vez más, las historias y leyendas de La Antigua, que tan vagamente arrullaron nuestra infancia. Amábamos intensamente aquella ciudad como a una madre misteriosa que nos alimentara de fábulas y de fantasías; imaginándonos que ella transmitió a nuestras almas ese cálido anhelo de lo ignoto y esa irresistible pasión por el pasado que nos embriagaban de ilusión y de dolor. Por ella, sin duda, por haber nacido en su seno fecundo en quimeras, éramos tan vibrantes, tan sensitivos y tan torturados por el implacable torcedor del pensamiento. Por ella nos amábamos con un amor tan intenso y tan dulce, sobre el que sentíamos pasar un soplo trágico, aún en nuestras horas más puras y deliciosas. La amábamos quizá con más dolor que placer, comprendiendo que todo lo que en nosotros se agitaba de extraordinario y de triste, lo debíamos— fuera de nuestro singular organismo, en que se marcara, tal vez, algún maléfico sello ancestral— a su ambiente propicio a las abstractas soñaciones, a su antaño que nos saturó de su fúnebre poesía y a la melancólica belleza de su paisaje, que semeja una florida necrópolis, digna de acoger para siempre en su recinto a las mujeres más espirituales y a los soñadores más ilustres." --Froylán Turcios

“Volvimos con afán a nuestras lecturas, y repasamos, una vez más, las historias y leyendas de La Antigua, que tan vagamente arrullaron nuestra infancia. Amábamos intensamente aquella ciudad como a una madre misteriosa que nos alimentara de fábulas y de fantasías; imaginándonos que ella transmitió a nuestras almas ese cálido anhelo de lo ignoto y esa irresistible pasión por el pasado que nos embriagaban de ilusión y de dolor. Por ella, sin duda, por haber nacido en su seno fecundo en quimeras, éramos tan vibrantes, tan sensitivos y tan torturados por el implacable torcedor del pensamiento. Por ella nos amábamos con un amor tan intenso y tan dulce, sobre el que sentíamos pasar un soplo trágico, aún en nuestras horas más puras y deliciosas. La amábamos quizá con más dolor que placer, comprendiendo que todo lo que en nosotros se agitaba de extraordinario y de triste, lo debíamos— fuera de nuestro singular organismo, en que se marcara, tal vez, algún maléfico sello ancestral— a su ambiente propicio a las abstractas soñaciones, a su antaño que nos saturó de su fúnebre poesía y a la melancólica belleza de su paisaje, que semeja una florida necrópolis, digna de acoger para siempre en su recinto a las mujeres más espirituales y a los soñadores más ilustres.”
–Froylán Turcios


§ Algunas palabras


Se ha decidido aquí seguir el espíritu que se adjudica esta empresa de arte y su curación: sub specie aeternitatis. No pondremos aquí ningún trabajo que no creamos digno de ser recordado para la posteridad como un trabajo total, no solamente satisfactorio sino como una obra sin reproches, total, holística, coherente y contenida dentro de sí misma.

En esto sigo mi propio sentido, el cual es falible, además de que estoy seguro de no poder estar al tanto de todas las publicaciones del mundo. Hay tanto ruido y estorbo que es muy difícil tener el tiempo para encontrar lo que realmente vale. De cierta manera, los álbumes que resaltaré son meramente el reflejo de mi gusto y criterio en este momento. Le dejo la labor más dura y objetiva de seleccionar el “mejor metal del año” en distintos grados a individuos que tradicionalmente lo hacen muy bien. Me tomo la libertad también de incluir algunos álbumes que no se publicaron en este mismo año pero que descubrí o redescubrí en los últimos meses, tomando inspiración del método de otros.

Dicho esto, cabe mencionar que aunque la música usualmente muestra su valía real después de muchos años, es posible, con algo de experiencia, juicio e intuición, discernir a que le falta una chispa de talento o inspiración original a nivel musical de primeras a primeras, y a lo que podemos dejar en un tal vez. Contra esto habrá mucha vociferación impertinente e ignorante “igualitaria”, pero eso tiene poca importancia.

Para cerrar, es pertinente aclarar que si bien aquí nos concentramos sobre música metal de un tipo y orientación bastante específico, este no es un sitio acerca de metal per se, pero si sobre metal y otras clases de formatos como canales y medios hacia ciertos sitios y estados mentales. Queda como tarea de cada lector y oyente descubrir cual es la dirección y espíritu mencionados.


§ Fantasmas del pasado


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Abyssum — Obscure Ages

 Esta es una serie de demos grabados en un ambiente crudo los cuales fueron luego editados, agregándoseles capas de sintetizadores y efectos. Las grabaciones originales se hicieron entre los años de 1996 y 1998. Su compositor las guardó todos estos años hasta que llegó el momento, hace unos meses, en el cual le pareció propicio sacarlos a la luz.  Se imprimieron copias limitadas y se han distribuido localmente adentro de Guatemala nada más, aunque habemos algunos que tenemos los dedos cruzados por tener la oportunidad de tener una copia en nuestras manos.

El autor tiene la fortuna de estar, todavía, en las buenas gracias del artista detrás de este proyecto tan enigmático como obscuramente cautivador. Dicha situación ha hecho posible que se pueda escribir aquí un comentario corto después de haber experimentado la que es posiblemente la obra más obscura de Abyssum hasta la fecha. Cada una de las grabaciones de Abyssum son evoluciones de temas cuyos esqueletos e ideas principales fueron compuestas a mediados de los años noventa. Sin embargo, en las Edades Obscuras hay mucho material que no se escucha ni en grabaciones anteriores ni posteriores.

En general, hay algo tenebrosamente fino acerca de la música de Abyssum, pero entre la locura minimalista de los arreglos y los efectos muy bien planeados se suscita aquí una atmósfera incomparablemente terrorífica que ha hecho correr escalofríos por mi espina cuando capturo sus momentos y detalles con atención y en el estado mental correcto. Mientras que en Thy Call lo que encontramos es un adentramiento en la imagen astral de los bosques y montañas, y en Poizon of god algo como una emanación e influjo de los ritmos celestiales a través del vacío infinito, en las Edades Obscuras la palabra que más se asoma en mi mente es específicamente BRUJERÍA. Suave, sutil, aterradora, desgarradora, fatal y sensual brujería. La brujería como el poder humano en comunión con el subsuelo, el agua, la sangre y la luna.


Graveland — Carpathian Wolves – Rehearsal 1993

 Podría parecer excesivo el traer un demo de Graveland a colación en el año 2016 si las publicaciones oficiales de la banda en aquellos años, incluyendo el Carpathian Wolves original de 1994, ya eran poseedoras de ese famoso necro-sonido en las dosis perfectas, que permitía que se escucharan los instrumentos claramente mientras atacaba al oyente como lobo que escupe un aullido en su cara. Sin embargo, habemos quienes encontramos el valor en demos y ensayos siempre y cuando el contenido musical se encuentre allí, los cuales dejan ver cierto grado des espontaneidad y creatividad momentánea que generalmente se neutraliza durante la grabación oficial para obtener un producto más formal y firme. Siendo así, es posible que lo que encontremos aquí no sea para todos; quizás demasiado acuoso o lodoso, lo cual es mucho decir considerando el suculento sonido del álbum oficial.

No hay vocales ni sintetizadores en las seis de las grabaciones del ensayo principal, permitiéndonos así apreciar la música en detalle. Se muestra, en mi opinión, notablemente más flexible y viva que la meditación constante y repetitiva que notamos en el Thousand Swords que le sigue a este álbum. Son, definitivamente, experimentos muy distintos que muestran a un Robert Fudali de mente exploradora e inquisitiva respecto a las dimensiones y límites de su sonido único. El ramaje frondoso de su estilo ha sido plagiado sin obtener los mismos resultados, por estar este tan fuertemente arraigado en la personalidad del artista que sirve como suelo invisible mas rico en nutrientes.

Carece quizás, este ensayo, del tono más militante que vemos nacer en el álbum oficial, mas por los espacios naturales creados en un ambiente vivo y situación menos controlada o editada, sentimos el culebreo de la energía cruzar la obscuridad y el rayo que parte de la tierra que pisamos surgir en torcida columna atravesando nuestro cuerpo hasta tocar cielos y nubes sobre nuestra cabeza. La sensación que podemos capturar es acaso menos compacta, pero por ende más liberada, más expansiva y no menos clara. Las curvas se describen más claramente, el respirar del músico es palpable y el contraste entre los parajes visitados más pronunciado sin causar un choque que le reste a la naturalidad enfática del desempeño.


§ Redescubrimiento y coronación


Burzum — Filosofem

 Aquellos quienes aman la música de Burzum siempre están en constante debate en cuanto a cual sería el álbum definitivo del proyecto. La inquisitiva nunca ha tenido, ni por cerca, una respuesta definitiva. Entre más cercano se es a la música de Burzum, el individuo mismo tendrá épocas en las que se acerca más a una de sus obras y otras en las que pareciese migrar hacia el sentimiento de alguna posterior o anterior. Al ser comparado la presente obra con las anteriores se puede vislumbrar un sentimiento de opacamiento, maduración y finalidad.

En aquella época éste fue el último álbum de metal que se publicó bajo el nombre del proyecto; la mano escribiente estando tras las rejas por crímenes cometidos y no cometidos haciéndolas de chivo expiatorio, tornó su atención entonces hacia la música sencilla de sintetizadores. Se ven en Filosofem, antes de ese cambio, una colección de influencias que ya han sido refinadas y destiladas al punto que su forma manifestada es innegablemente Burzum, tanto en su formato black metal “atmosférico” como se le conoció después, como en las pistas de guitarra eléctrica ambient tanto como en su extraña y muy repetitiva pista a lo dungeon synth cuyas sutilezas pocos saben apreciar y mucho menos utilizar.

Es un hecho casi indiscutido que Burzum representa una influencia inmensa para todo el género, pero pocos entienden la relevancia musical y ultra musical que emana mucha de su música. Muchos son los que se ven confundidos por la aparente simplicidad de la música de Burzum, pues su complejidad no se encuentra en el exterior, en la rapidez de dedos o en el amontonamiento de arpegios, sino en la evolución perceptiva y natural de pistas y obra entera. Sus álbumes son monumentos vivos a la creación orgánica y unitaria del universo, especialmente en su expresión de vida terrestre.

Filosofem, cuarto álbum de una serie de clásicos irrefutables del género, fue grabado cuando su autor, Varg Vikernes, acababa de cumplir los 20 años de edad. Arrogante individuo, sin lugar a dudas y con mucha razón, mas de inmensa valía.

burzum filosofem lp inside


§ Susurros de la Serpiente


S.V.E.S.T. — Veritas Diaboli Manet in Aeternum

Fácil es confundir este monstruo de obra con la bazofia que compartió un espacio con ella cuando se le lanzó en un split con los charlatanes de Deathspell Omega. Mas cuando se le inspecciona en detalle, tanto de manera técnica en cuanto a su composición así como en la percepción intuitiva de su flujo y proporciones, descubrimos en la mitad de S.V.E.S.T. una articulación musical coherente, aunque algo alocada, en una sucesión de momentos atados de manera suelta pero temática, con varios riffs aparentemente creciendo a partir de raíces motíficas similares. La curva narrativa se mira afectada por distorsión compositiva y la necesidad de expresar lo diabólico que ha de ser, por necesidad interna, confuso y arrebatador.

Podríamos delinear similitudes de aura e intensidad entre esta obra de S.V.E.S.T. y el Channeling the Quintessence of Satan de Abigor la cual, al menos en mi mente, intenta traer a nuestra esfera la misma clase y calidad de energías. Pero donde los franceses pisan cuidadosamente cada frase de invocación, los austriacos parecieran tomar la ruta de un caos más literal, como en un ritual de frenesí. En aquel punto no había Abigor abandonado todavía toda metodología respetable de música y logró así crear una metáfora de ese desorden y energía desenfrenada en una creación plasmada en detalles rococós. S.V.E.S.T. se muestra más sabedor de su arte y encaja metáfora, propiedad musical y trascendencia holística en una obra de black metal que se aproxima a la metodología del rock progresivo original de la década de los setenta.


El peligro uiene en ſuaves ſilbidos,
cortos e non tan prolongados, quebrando
la ſerenidad del qve lleua, ſu ignorancia
con paciencia, qve a la precaución enajena.

¡Criatvra de mis fatales paſiones,
indolente ante el deſcuidado qve tvrba,
tvs dominios alçados por tvs intentos
de preuenir, el pie qve pueda mancillar tv ondulante forma!

E en la negrura de la naturaleza,
qve deſprende ſus formas, temible e miſterioſas,
ſobreſales uictorioſa, con tv hechizante cola,
qve ſe agita, commo campana caſcada de vna ygleſia oluidada.

E en tv ira pendiente, mueſtras, patrona de las tragedias;
la curuidad ſutil de tvs marfilados colmillos,
donde la mverte ordeña con paſión e eſmero,
tvs tan conocidos e temidos venenos.

E eb el uiejo edén, donde los amantes de las primeras luxurias,
enſayaban nuevos placeres, para extaſiar, en completo delirio,
a ſus fiel eſpectador, de naturaleza mórbida,
qve obſerva en las alturas, ſu reino lleno de arrepentimiento,

diſte, a los tendidos amantes, luego de vn gozo prolongado,
la tentación inmenſa de vn ardor curioſo, mas tentador,
qve el ardor qve deſtilan dos cuerpos diſpueſtos a vencerſe con paſión.

—’La Serpiente’ de Adamas Noctum, El Fuego del Shalhebiron


§ Ecos de un tiempo mejor, acaso olvidado


vindalv

Vindalv — Æptir Pushende Ar

Un mágico viaje se nos presenta en un formato conocido por algunos como Dungeon Synth, lo cual de por sí define ya el tono sombrío e impersonal característico de este genero. Algunos describirían esto como melancólico, pero ésta no es precisamente la palabra adecuada. El tono y la atmósfera no se limita al sentimiento de un ser, y parece más bien envolverlo todo y encarnar el flujo de energías en dimensiones espaciales y temporales eónicas. Vindalv, sin embargo, nos cuenta más ayudados por una fineza técnica en la composición que les permite modular más y también hablar de algo más cercano a la perspectiva humana, al menos cuando ésta dirigía su atención a sus alrededores naturales y no había sido entorpecida por la tecnología.

Hay mucho que explorar, experimentar y absorber en Æptir Pushende Ar, aunque parezca este haber sido olvidado en las mareas del tiempo. El tipo de obra musical merece ser olvidada por todos menos quienes la puedan apreciar. No vendría a nada distribuirla entre más personas que seguramente no comenzarían a poder apreciarla. El curar música oculta que nunca fue producida a nivel comercial o masivo es la protección de tesoros escondidos. Joyas de mucho valor espiritual e introspectivo se han de encontrar por nosotros y por generaciones en el futuro para inspirarlos en vida y obra propia.


Knut Hamsun — La Bendición de la Tierra

La historia de este libro trata de la llegada de Isak a una región de bosque apartada de Noruega cuya habitación más cercana es un pequeñísimo pueblo que yace una distancia considerable. Seguimos su vida, su esfuerzo, sus pesares y sus triunfos a través de décadas. Mas no es este una historia sobre dramatizada o afectada, más bien notamos que el énfasis del autor está en el valor del sobrellevar obstáculos, sin negar ni aminorar en su narración la gravedad de las circunstancias. Es también La Bendición de la Tierra una alabanza del trabajo duro y juicioso del colono y granjero, sin dejar de mostrar las trampas en las que caen y las desventajas en las que se ven usualmente cuando viene algún pícaro o señor de negocios de las ciudades.

Esta obra del autor noruego Knut Hamsun llega a nuestras manos traducida a un español sobrio, austero y con mucha clase. Las oraciones sencillas y el experto juego de perspectivas, tiempo y tono engañan, y hasta pueden pasar desapercibidas al comienzo. A medida que transcurre el libro uno se va dando cuenta de los dotes del escritor tanto en su técnica como en su sensibilidad y empatía para con personajes de toda clase. Encontramos también una ligereza entre lo jovial y lo turbio, entre lo suave y lo abrupto. Knut Hamsun logra una union magistral de opuestos al punto que estos se disuelven, dándonos una imagen clara y pura de la vida tal y como es para quienes pueden entender dicha disolución.

Froylán Turcios El Vampiro

froylanturcios1Los autores centroamericanos no son demasiado conocidos fuera de los círculos de quienes estudian literatura latinoamericana o hispana directamente.  La razones son azarosas y fuera del control humano en la mayoría de los casos.  En el caso de Froylán Turcios, lo poco que llega de él a oídos de quienes no hablan español pasa por un filtro de propaganda gringa que lo pinta como un escritor de literatura cruel y sangrienta con una implicación tácita de que es un individuo indeseable básicamente por haberse opuesto a los intereses imperialistas de los tiranos del norte.  Aún dentro de Honduras misma, escuchamos su nombre ser mencionado, pero su obra no forma parte de ningún pensum obligatorio.  En lugar de leer a un grande centroamericano se nos hace pasar por la pocilga del colombiano Gabriel García Márquez y su vulgar discípula, la chilena Isabel Allende.

La prosa de Froylán Turcios es un vaivén como de marea entre vuelos poéticos exaltados y una sobriedad elegante que marcan el estilo Latinoamericano de una manera que el autor mismo no ha visto manifestada de la misma forma en la española o la inglesa, por ejemplo.  Quizás una excepción sea la obra del genio Joseph Conrad, quien asumo, debe mucho de su idiosincrasia a su herencia polaca.  Todo esto, sin embargo, es sólo especulación. Muestra la misma dinámica José Eustasio Rivera en La Vorágine de una manera más extrema en ambas direcciones, siendo ambos más dramático por un lado y más seco por el otro que Froylán Turcios, quien se mantiene más uniforme y sutil.

Corren a través de El Vampiro tres líneas centrales separadas.  La primera y la más obvia es la supernatural o acaso super psíquica subrayada por el título mismo.  La segunda es la relación amorosa que se desarrolla una manera un poco empalagosa pero tolerable entre el personaje principal y su querida.  La tercera es el tema que se discute de manera más abstracta y menos ilustrativa y el cual atañe al arte clásico y al arte como una elevación del espíritu humano.  Junto con su gran amigo, el poeta Juan Ramón Molina, Froylán Turcios es en esencia un romántico batallando contra la marea de la esterilidad del modernismo1.

Lleva sobre sus hombros el peso y labor de llevarnos a lo largo de una cronología, el tema del crecimiento del personaje principal, su transformación en un adulto joven de familia aristocrática y el amor que nace y crece entre el y la bella Luz.  Esta es la más detallada y sólo se vuelve un poco redundante después de la mitad del libro cuando el clímax del amor trascendental en la consumación y entrega espiritual se lleva a cabo y se verbaliza entre los amantes.  Después de esto la historia deambula y esperamos en vano a que la alusión más grande en el título se materialize de una manera u otra.  Lo peor de todo es que entre más se espera, más se espera, pues la elegancia de Froylán Turcios y el misterio que siempre parece guardar parece prometer mucho.

Le habla al idealista y al romántico clasicista las menciones ocasionales pero largas y enfáticas que hace Froylán Turcios a la importancia y naturaleza del arte, el artista y la ciudad de arte clásico a través de la voz del personaje principal.  Exalta la belleza de La Antigua (uno descifra con el tiempo que se refiere a La Antigua Ciudad de Guatemala), y lamenta su desahucio a manos de agentes de la industrialización, la cual llega varias décadas retrasada a Centroamérica (afortunadamente).  Emprende vuelos en los que la historia misma se vuelve solamente un fondo sin importancia y se habla de la trascendencia del arte, del poder casi divino sobre la realidad que maneja el artista verdadero.

La decepción más grande de El Vampiro es que el hilo que debería ser el preponderante no es solamente marginal a lo largo del transcurso de la historia, sino que jamás amonta a más que una referencia superficial poética.  Donde por momentos vemos vagas referencias a una familiaridad con símbolos masónicos (particularmente en un episodio donde el personaje principal en su infancia espía los contenidos de un cuarto secreto a través del ojo de la llave), se nos deja, a quienes tenemos un interés más enfático por estos temas etéreos, deseando que se hubiera ahondado más en el tema.  ¿Será que, acaso, decidió mejor no revelar más de lo que debía?

Visto de una manera simbólica, los tres niveles o regiones de la historia pueden representar, como un todo, la experiencia humana misma.  El más obvio es el de el crecimiento del personaje principal, el desarrollo de sus relaciones personales y sus opiniones acerca del mundo.  En un plano intelectual idealista tenemos las discusiones acerca de arte y significado.  La sombra de lo oculto, del lado de la naturaleza que jamás entenderemos de manera racional y analítica del todo, en la coquetería con lo supernatural de El Vampiro.


1 Es curioso que se haya dicho entonces de Molina que de no haber muerto tan joven hubiera sido nombrado el padre de modernismo en lugar del nicaragüense Ruben Darío.

José Eustasio Rivera La Vorágine

joseeustasioriverasalasEs fácil leer una historia cuyo personaje principal refleja, de alguna manera, una idealización personal de quienes querríamos ser o al menos del tipo de persona que consideramos como “buena” o “admirable”.  Es más difícil, por el contrario, interesarnos por aquel que de primeras a primeras no es nada más un canalla, sino que también nos da una impresión patética y derrotada que, en combinación con una contradictoria forma de constante auto expiación, pintan a un ser tan común como especial.  Común pues como él sufren muchos de un ensimismamiento disfrazado por el ímpetu que los lleva a querer ser parte de una comunidad como si esto fuera en sí el logro más grande que al cual el ser humano debe aspirar.

En verdad esta necesidad de pertenecer, si bien muy humana, es un impulso natural y primitivo que para muchos no conlleva ya a la obtención de un propósito divino como explicaría Julius Evola en su magnífica obra Revuelta Contra el Mundo Moderno (Rivolta Contra il Mondo Moderno), sino que sencillamente se busca de manera  que las faltas y debilidades del individuo se cubran como bajo un parche, o se ignoren por un grupo que busca “comprender a todos”.  De esta manera la sociedad deja de ser un canal por medio del cual el individuo puede sobrellevar sus propias limitaciones, sino una ciénaga donde le son toleradas sus torceduras mientras éste también prometa perdonárselas a los demás.  Ésta es la maldición de la doctrina cristiana, especialmente en su simplificación protestante que ha infectado ya hace tiempo a las formas modernas de catolicismo por su creciente transformación secular (mostrando así que la institución religiosa no es guardiana de ninguna conexión con lo Alto).

Muy atrás ha quedado ya el ideal heroico europeo (de origen pagano) que ennobleció a los cultos a la muerte venidos del Medio Oriente. Olvidada asimismo ya la comprensión de la gracia divina que resulta del ir más allá de lo humano mediante la acción (o la inacción, en el caso del “yoga” de renunciamiento que se practica en un monasterio católico), y en su lugar ha vencido una vez más la doctrina original de servilismo al dios desértico que acepta a sus hijos con todas sus faltas por medio solo de una palabra mágica y su arrepentimiento más digno de una rata que de un hombre.  Un arrepentimiento que, por cierto, sirve más para robar al individuo de su orgullo e independencia, encadenándolo psicológicamente a un dios “sin el cual se es menos que nada”.

Sin embargo, hablo por mí mismo, pues conozco más de alguno que fácilmente se identificaría con este personaje tan perdido en la corriente de su propio patetismo que no logra ver al mundo más allá de las apariencias o de lo que él mismo cree se siente bien y por ende considera “bueno”.  El mérito de José Eustasio Rivera se encuentra en la forma en que lentamente moldea a este personaje a través del libro.  No es Arturo Cova, nuestro personaje principal, realmente una “mala” persona en términos de la moralidad vacía de la sociedad en la que vivimos, pero su narcisismo y egoísmo resulta en actos de desconsideración por aquellos que lo rodean.  Es más, entra en balance el personaje en sus arranques de heroísmo superfluo y fantástico del todo desconectados de la realidad.  Es el personaje principal de La Vorágine energético y rico de una manera podrida y perdida por elección propia más que por las circunstancias de la vida.

Mas la introspección reconoce que el los tropiezos y trampas mentales de los que sufre Cova son latentes en la psiques de todo humano.  El materialista cree que el asegurar la supervivencia permanentemente en sí lleva a lo único que se puede aspirar en esta vida: un estado en el cual se puede escoger el tipo de actividad que nos trae placer. Sin embargo, el trascender este estado dependiente a reacciones de lo exterior y fantasías basadas en deseos mundanos es la labor del hombre quien, habiendo comprendido la naturaleza de la realidad en su aspecto más crudo e independiente de idealizaciones humanas, se esfuerza por crear dentro de él mismo la substancia que constituye en sí el propósito divino y la guía fuera de los ciclos de placer y supervivencia.  La liberación es interna, y la lucha es la vida en sí.