Jordi Savall & Montserrat Figueras El Cant De La Sibil·la: Catalunya


Few classical music performers can boast of the sense of awe and wonder that Jordi Savall re-instills into works from eras in which this art was about surrendering to the grandeur of what can be termed creation, without acquiescing to religious exotericism. In the present performance of the Gregorian-style composition titled ‘The Song of the Sybil’, an additional layer of instruments is added, including sparse percussion and supple string accompaniments that enter and leave the main body of vocal lines like phantasms. One could say that we can hear an originally Christian vocal composition based on an ancient pagan mystery being re-appropriated, by way of artistic and spiritual infusion, of that originally pagan aura that wonders deeply at a mostly hidden cosmos that whispers its secrets here and there, and in which we are but small spectators and explorers, and not the hubristic chosen species of the originally Jewish god given free reign to abuse the Earth as long as they bow down to his mercy, and not daring to look too much beyond exoteric words.

The arrangements upon the score are sensitive and channel all technical artistry towards an organic and vibrant expression that flows into valleys and then soars suddenly in an abrupt upward stare. The instruments, including the magnificent human voices, are utilized with care and in carefully thought out measure, in a way that tells us that not only cold thought was used, but an inner sense of balance between pacing forth and strong statements that ground the whole experience for the listener. This is, indeed, the purpose of the solo-tutti transitions, whose theoretical structuration is the basis for the rest of the winding instrumental voices and decisions. Each time one of the two comes back, it is the a reincarnation: a same essence but a different expression, an immovable rod extending through the state changes of the cosmos whose sequence constitute what we know as ‘time’.

In this musical marvel we may find lessons of all kinds, both explicitly musical as well as metaphorical mysteries of life. What is pertinent for us to say in this specific time and place, is that the dark musical arts, black metal most definitely included, should be taking deep hints from such revived spiritual music from true masters of music, who  in the true solitude and desolation of their times discovered the sequences, and embellished the bodies thereof, of the sound-spirits we hear in art such as that of ‘The Song of the Sybil’. To perceive it in sensual apprehension is but a first step, and an important one in the integral view of things, but true understanding most go beyond, not only to metaphor and tenuous apprehension, but towards an understanding of both ‘esoteric’ as well as mechanical dynamics. Only then, through a full usage of our present human faculties, can we ascend.

Nigromante The Euphonies

00-nigromante-the-euphonies-cover-500Para comenzar a entender lo que se nos presenta en una obra como la que Nigromante nos ofrece en The Euphonies, es importante comprender un poco a lo que se refiere con la actitud mística en general y lo que llegó a ser el lenguaje místico en acción más allá de la música. Consideramos este lenguaje místico como artístico por excelencia, sin embargo, éste surgió a partir de una necesidad de expresar lo que no se puede poner en palabras1. Según Michel de Certeau2, la forma básica en la que este lenguaje místico funciona tiene que ver con el desplazamiento de los símbolos de un contexto original en el cual tienen una función lógica a uno donde su contraste con sus alrededores suscite en la mente pensamientos y emociones no lógicamente derivables. Dicho método depende de muchas variables, haciendo la comunicación mística difícil, en términos de energía y tiempo, pero una que logra encerrar y luego develar lo que en tomaría cientos si no miles de palabras explicar.

La implicación musical correspondiente no se debe de tomar como licencia para crear una mezcolanza desvergonzada de formas por razones pseudo artísticas en nombre de una abstracción. Las abstracciones siempre han de venir como herramientas intelectuales después de que la experiencia de creación y de interpretacion y descubrimiento ha dado a luz a una obra que cobra vida propia. En sí, todo es válido en tanto haya un enlace hacia un sentido palpable, una raíz de orden natural. De otra manera lo que se está creando es sencillamente distorción, cáos literal y por ende nulo como arte comunicativo que ha de encerrar significados dentro de sus formas y no como representación metafórica de un concepto.

La inspiración de Nigromante, distinguible por su nombre así como por las breves frases del compositor que a veces acompañan la música en forma escrita, viene de entrar en contacto con energías residuales de seres que alguna vez estuvieron vivos, o que quizás jamás han estado vivos. En varias tradiciones, a estos se les llama de distintas maneras, pero invariablemente llevan una existencia a menudo lastímera y, según algunos, tienden a lo vampírico. Lo último no parece incumbirle ni preocuparle a Nigromante, quien se ofrece como receptor y traductor de lo que han dejado en ciertos lugares hacia la forma musical. Implícito en todo esto hay una clase de elitismo. Las expresiones no se entienden literalmente, mas tampoco son eufemismos reemplazables por explicaciones estrictamente materialistas. Quien no tema, quien tenga el intelecto, quien tenga el deseo, entenderá.

Partiendo de una presentación que hace recordar al género musical llamado dungeon synth, Nigromante extiende las exploraciones lúgubres, deshumanizadoras y terroríficas a proporsiones sinfónicas. No es solamente de longitud de lo que hablamos aquí, ni tampoco nos referimos a referencias a música banal que apiña capas de sonido sin aportar contenido relevante. Es sinfónico en tanto al grado de elaboración narrativa y la distancia que viaja desde el punto de partida hasta puntos climáticos para luego llevarnos a una conclusión lejana. La música es experimental en su construcción, mientras que la interacción de líneas melódicas conserva la vena del canto modal vocal, apoyado a veces por rápidos tecleos de acordes que afirman el tono ancla. Mientras que podemos aludir un poco al canto gregoriano, vemos otra clase de interacciones en un marco personal y sutilmente complejo de formas que son muy básicas por sí mismas. La repetición se combina con una insistencia un tanto incisiva que refuerza los espacios más quietos y de melodías largas y de contornos suaves.

De primeras a primeras, puede parecer que esta música no estaría fuera de lugar si se le usara como una banda sonara para juegos electrónicos de conceptos obscuros y simbología oculta, de esos que en los noventa crearon una era inolvidable a la par de la mejor música metal jamás creada. Mas Nigromante extiende el potencial de lo que en esas instancias es meramente funcional y frecuentemente limitado a una obra de valor artístico desencadenado de manera personal. Cuando nos referimos a la obra como personal, se alude a lo único de ella, y esto describe algo muy preciso que no se refiere al usar nuevos acordes ni a usar ruidos que nadie más usa, sino a la forma particular en que la música articula y desarrolla. Tanto como un escritor o un hablante elocuente demuestra esas elaboraciones en tonos y matices cuyo orden e implicación les pertenece solamente a ellos, asimismo la estructuración horizontal (como secuencias de pensamientos y relaciones de motivos musicales) y vertical (momentanea, de interacción armónica y de contrapunto en sus impresiones de amplitud y grados de disonancia) puede revelar la calidad elaborativa y personalidad del compositor.

El carácter de la música de Nigromante en Las Eufonías es nocturno en tanto a que sus corrientes y variaciones nos hace bajar la vista hacia las piedras ensangrentadas en sus momentos más crudos, sólo para después elevarnos hacia distantes estrellas. La noche es necesaria en tanto a ella nos provee con el entorno necesario para accesar más facilmente las vistas y conceptos desarrollados de manera interna, los cuales se encuentran más allá de las palabras.

…en perpetua Eufonía con la oscuridad, hon los hago Despertar a la realidad interna del Lado oscuro de la música, sucumBo a mis placeres n Liberamos la sinfonia a la Locura…
Esa misma locura en la cual he caido por seguir al Demonio de la musica, he aca su sinfonia, en total Viaje a lo desconocido n buscando simplemente la Inmortalidad n trascendencia seguimos transmitiendo los mensajes que de la siguiente dimension se dejan sentir, esta es nuestra perversa ejecucion.


1Contrario a lo que ciertas teorías populares del siglo XX han querido proponer respecto a la delimitación de la capacidad de pensamiento por la capacidad de verbalización, la mente funciona y percibe a niveles de complejidad más allá de una gramática formal.

2 La Fábula Mística. Siglos XVI – XVII, traducción al español publicada en 2004. Publicado originalmente en francés en 1982 bajo el título La Fable Mystique, vol. 1, XVIe-XVIIe siècles