Nigromante Centuries of Sacrifice


Tal como su nombre revela, el canal de inspiración que alimenta a Nigromante es una conexión mística con energías a los que solamente algunos pueden ser lo suficientemente sensibles como para cristalizar una sensación concreta o un fugaz concepto forastero a la mente que lo alberga. Las obras de este proyecto se desarrollan completamente con teclados, usando de manera moderada nada más el ocasional efecto estirado o distorsionado entre las capacidades más alienantes del sintetizador. Esto último hace que la música de Nigromante, a pesar del tema y de la cantidad de ideas que presenta, siempre se mantenga sobrio en lugar de ser devorado por el ansia de llevar al oyente a un lugar extraño. En lugar de esto, un mundo se crea a través del uso de estructuras musicales claras, y la experiencia se desarrollo en una serie de episodios sutilmente introducidos que presentan material nuevo sin resultar totalmente inesperados; es decir, la música siempre procede de manera natural aunque claramente dirigida por una voluntad que crea secuencias únicas.

La metodología de composición usada en el periodo medio de Nigromante es una que, a diferencia de futuras obras, establece claramente voces principales y acompañantes. Esta división de labores hace que las texturas tengan una tendencia a la homofonía, aunque sin en realidad seguir la elección de una textura como una regla. Una de las características de Nigromante es precisamente ese control en exploración que le permite elaborarse de manera clara y articulada al usar formas, melodías y relaciones directamente aprehensibles dentro de marcos que reflejan trenes de pensamiento, transposiciones de idea y giros en la dirección emocional de la música que llevan al oyente en una aventura sumergida en vastas ruinas y restos descompuestos hace ya mucho tiempo. Este carácter fúnebre-melancólico es muy propio de esta etapa de Nigromante, y sus laberintos aparentemente interminables e insondables los hace distintos de las meditaciones mortuarias constantes que les precedieron y las nebulosas sinfonías polifónicas medievalescas que llegarían varios años después, sin que esta comparación le reste mérito a cualquiera de las etapas.

Compuesto de melodías predominantemente consonantes y enfatizando ciertas curvas dentro de harmonías menores, Centuries of Sacrifice crea estructuras complejas que se asemejan a una historia mítica rescatada o arrancada de sueños proféticos, o quizás ventanas a lo que fue en algún plano —memorias genéticas perdidas, energías residuales cargadas de trozos de la existencia de algún ser caído en el olvido. El sutil comienzo de la obra no otorga al oyente una pista de la operación mágica que es, en esencia, una forma de explorar el mundo de los muertos, aunque uno no se logra dar cuenta si es un pensamiento suscitado o si estamos nosotros cruzando el umbral de la puerta hacia el reino de lo no-muerto, trazos de lo que no está de un lado ni de otro pero que posee consciencia de cierta manera inhumana.

La música de Nigromante aquí es una vía entreabierta fácilmente ignorada; es una antorcha que anda frente a nosotros en ese confuso mundo de sombras, y si la mente del oyente no se encuentra correctamente alineada, los sonidos se perciben sordos, como protegidos por una invisible pared que los sofoca. Es decir, no son llaves per se las que se necesitan para este lugar, mas una disposición e inteligencia que han de interactuar a nivel químico con el espíritu detrás de la música. Quien realmente ha logrado beber de la fuente aparentemente interminable de inspiración de Nigromante sabe que al realizarse la conexión una invasión toma lugar, ese espíritu crea una atmósfera helada y soporífera a la vez, distante y cercana, ajena y nuestra.

Hay un cierto aire medieval en la sencillez, consonancia y forma de las melodías individuales, un factor no poco importante para los desenlaces antes mencionados. Lo que se hilvana engañosamente a partir de ellos viene a crear el aura total de la obra, que es una de muerte, pero una muerte eterna que no es sencillamente el vacío de la concepción mundana, sino la vía que nos une al pasado y al futuro. Es en muerte que la llamarada efímera de una vida hace cientos de años aguarda al Nigromante que hoy liberará el dolor extenuante y las sordas frustraciones que magnéticamente quedan atrapadas entre el olvido y la vida.

 

Nigromante The Euphonies

00-nigromante-the-euphonies-cover-500Para comenzar a entender lo que se nos presenta en una obra como la que Nigromante nos ofrece en The Euphonies, es importante comprender un poco a lo que se refiere con la actitud mística en general y lo que llegó a ser el lenguaje místico en acción más allá de la música. Consideramos este lenguaje místico como artístico por excelencia, sin embargo, éste surgió a partir de una necesidad de expresar lo que no se puede poner en palabras1. Según Michel de Certeau2, la forma básica en la que este lenguaje místico funciona tiene que ver con el desplazamiento de los símbolos de un contexto original en el cual tienen una función lógica a uno donde su contraste con sus alrededores suscite en la mente pensamientos y emociones no lógicamente derivables. Dicho método depende de muchas variables, haciendo la comunicación mística difícil, en términos de energía y tiempo, pero una que logra encerrar y luego develar lo que en tomaría cientos si no miles de palabras explicar.

La implicación musical correspondiente no se debe de tomar como licencia para crear una mezcolanza desvergonzada de formas por razones pseudo artísticas en nombre de una abstracción. Las abstracciones siempre han de venir como herramientas intelectuales después de que la experiencia de creación y de interpretacion y descubrimiento ha dado a luz a una obra que cobra vida propia. En sí, todo es válido en tanto haya un enlace hacia un sentido palpable, una raíz de orden natural. De otra manera lo que se está creando es sencillamente distorción, cáos literal y por ende nulo como arte comunicativo que ha de encerrar significados dentro de sus formas y no como representación metafórica de un concepto.

La inspiración de Nigromante, distinguible por su nombre así como por las breves frases del compositor que a veces acompañan la música en forma escrita, viene de entrar en contacto con energías residuales de seres que alguna vez estuvieron vivos, o que quizás jamás han estado vivos. En varias tradiciones, a estos se les llama de distintas maneras, pero invariablemente llevan una existencia a menudo lastímera y, según algunos, tienden a lo vampírico. Lo último no parece incumbirle ni preocuparle a Nigromante, quien se ofrece como receptor y traductor de lo que han dejado en ciertos lugares hacia la forma musical. Implícito en todo esto hay una clase de elitismo. Las expresiones no se entienden literalmente, mas tampoco son eufemismos reemplazables por explicaciones estrictamente materialistas. Quien no tema, quien tenga el intelecto, quien tenga el deseo, entenderá.

Partiendo de una presentación que hace recordar al género musical llamado dungeon synth, Nigromante extiende las exploraciones lúgubres, deshumanizadoras y terroríficas a proporsiones sinfónicas. No es solamente de longitud de lo que hablamos aquí, ni tampoco nos referimos a referencias a música banal que apiña capas de sonido sin aportar contenido relevante. Es sinfónico en tanto al grado de elaboración narrativa y la distancia que viaja desde el punto de partida hasta puntos climáticos para luego llevarnos a una conclusión lejana. La música es experimental en su construcción, mientras que la interacción de líneas melódicas conserva la vena del canto modal vocal, apoyado a veces por rápidos tecleos de acordes que afirman el tono ancla. Mientras que podemos aludir un poco al canto gregoriano, vemos otra clase de interacciones en un marco personal y sutilmente complejo de formas que son muy básicas por sí mismas. La repetición se combina con una insistencia un tanto incisiva que refuerza los espacios más quietos y de melodías largas y de contornos suaves.

De primeras a primeras, puede parecer que esta música no estaría fuera de lugar si se le usara como una banda sonara para juegos electrónicos de conceptos obscuros y simbología oculta, de esos que en los noventa crearon una era inolvidable a la par de la mejor música metal jamás creada. Mas Nigromante extiende el potencial de lo que en esas instancias es meramente funcional y frecuentemente limitado a una obra de valor artístico desencadenado de manera personal. Cuando nos referimos a la obra como personal, se alude a lo único de ella, y esto describe algo muy preciso que no se refiere al usar nuevos acordes ni a usar ruidos que nadie más usa, sino a la forma particular en que la música articula y desarrolla. Tanto como un escritor o un hablante elocuente demuestra esas elaboraciones en tonos y matices cuyo orden e implicación les pertenece solamente a ellos, asimismo la estructuración horizontal (como secuencias de pensamientos y relaciones de motivos musicales) y vertical (momentanea, de interacción armónica y de contrapunto en sus impresiones de amplitud y grados de disonancia) puede revelar la calidad elaborativa y personalidad del compositor.

El carácter de la música de Nigromante en Las Eufonías es nocturno en tanto a que sus corrientes y variaciones nos hace bajar la vista hacia las piedras ensangrentadas en sus momentos más crudos, sólo para después elevarnos hacia distantes estrellas. La noche es necesaria en tanto a ella nos provee con el entorno necesario para accesar más facilmente las vistas y conceptos desarrollados de manera interna, los cuales se encuentran más allá de las palabras.

…en perpetua Eufonía con la oscuridad, hon los hago Despertar a la realidad interna del Lado oscuro de la música, sucumBo a mis placeres n Liberamos la sinfonia a la Locura…
Esa misma locura en la cual he caido por seguir al Demonio de la musica, he aca su sinfonia, en total Viaje a lo desconocido n buscando simplemente la Inmortalidad n trascendencia seguimos transmitiendo los mensajes que de la siguiente dimension se dejan sentir, esta es nuestra perversa ejecucion.


1Contrario a lo que ciertas teorías populares del siglo XX han querido proponer respecto a la delimitación de la capacidad de pensamiento por la capacidad de verbalización, la mente funciona y percibe a niveles de complejidad más allá de una gramática formal.

2 La Fábula Mística. Siglos XVI – XVII, traducción al español publicada en 2004. Publicado originalmente en francés en 1982 bajo el título La Fable Mystique, vol. 1, XVIe-XVIIe siècles

Nigromante Profundidades

profundidadesReceding light and surrounding darkness encroaching, a stench of death and the beginning of lamentations beyond the veil of mortality; this is the picture presented to us by NIGROMANTE. These images cannot come from elsewhere but the deepest wellspring of human sorrow immortalized through its own seal of power, a searing symbol that brands pain and agony unto souls — that they may be thus imprisoned and chained.

“Usar un sigilo sin saber…. ¡Se maldicen a ellos mismos!”

— A. Valentina
(trans.: “To use a seal without knowing… They curse themselves!”)

NIGROMANTE creates layers of long synth-produced loops, while leading melodies come in and out of the picture without discernible anticipation or fanfare. These, however, are not introduced abruptly nor do they fall out of place. The subtle techniques of transition can be better described as combinations of different types of overlappings which includes fades and motific linkages. These correspondences and seemingly incidental recurrences bestow upon Profundidades a mechanical center and fulcrum. NIGROMANTE does not allow this to become a hindrance to structural evolution or textural variety. Neither do these constitute the driving force or sole end of the artwork, and instead share with the whole of Rex Ebvleb’s musical creations, be they metal or ambient in manifested form, an impetuous will that drives their sense ever forward. It is that daemon always lurking under the rational and conscious which we here witness.

“While there is no end rhyme in these verses, there is a recurrence of consonants which forms a rhyme in the body of the verse; this repetition of initial sounds is called alliteration.”

— W.E. Simmons, ‘A Student’s History of English Literature’

Profundidades is a study in intuitively produced structures as the keys which open the floodgates, allowing fire from above and the earth below to participate in the stormy evocation of living creations. This sheds light on our understanding that Beethoven’s motivations went beyond the mere breaking of convention, and did not find their origin in the same mundane machinations that would later propel Maller and Schönberg to equal technical heights devoid of the divine outreach of the earlier master. They lacked the organic fecundity whence the perfectly circular motions of an airy entity could sprout from.

“Spinoza seems to mean by intuition the comprehensive understanding of the truth of a proposition that is granted to the person who grasps it, together with a valid proof of it from self-evident premises, in a single mental act.”

— Roger Scrutton, ‘A Short History of Modern Philosophy: From Descartes to Wittgenstein’

Compensating for a missing high-level finesse in composition in the traditional European sense, an intuitive sense that is clear, sturdy and consistent steps in to obviate any such complaints. It is, like the rest of the music by this artist, an entity invested with the savage and dark personality of its creator. Shortcomings can accurately be considered more like sharp relieves and rough curvatures. These can be summarized as a lack of instrumental balance in the densest parts, or a clash of voices when they are presented as independent lines that reveal a disavowal of counterpoint along with its baroque techniques of balance and spacing.

NIGROMANTE‘s ambient is more metallic than properly orchestral, despite the instrumentation. It is also, therefore, closer to the melodies of simple beauty of ancient Greece, Persia and India, with a take on arrangements that would remind one of an electronic-loop Perotin, and farther away from the formalities that start developing after the renaissance. On the other hand, this is music of the 21st century, and it inevitably borrows from all mentioned influences , being postmodern in that sense. It seems to me, however, that it is atemporal in spirit, transcendent in its intention, and ancient in expression.

David Rosales
July 2016

[Originally published in Death Metal Underground.]

You can listen to the album here.